Deuda

Moody's reprocha los métodos y objetivos del capital riesgo

Moody's, la agencia de calificación de deuda, lanzó ayer uno de los mayores ataques, hasta la fecha, a las operaciones de compra altamente apalancadas hechas por el capital riesgo. Entre otros aspectos, Moody's critica en un estudio el elevado uso de deuda para estas transacciones y el argumento de que, al retirar las empresas del mercado, el capital riesgo ofrece menos presión y mejor gestión.

Moody's se une al coro formado por sindicatos y legisladores en Washington que ya han puesto su mirada crítica en la lluvia de compras hechas por unas empresas de capital riesgo que ya han entrado en casi todos los sectores productivos durante estos últimos años de bonanza económica, amplia liquidez, crédito fácil y escasa aversión al riesgo. En este sentido, la agencia de rating advierte que el futuro comportamiento de las transacciones actuales posiblemente dependa de que la economía se mantenga relativamente estable y 'los mercados de crédito sigan estando disponibles porque muchas de estas operaciones van a necesitar más refinanciación'.

El equipo de analistas de Moody's liderado por Christina Padgett dice en su estudio que, aunque está de acuerdo en que el apalancamiento probablemente imponga disciplina y permita unos mayores rendimientos de capital, 'el actual momento no sugiere que las firmas de capital riesgo estén invirtiendo teniendo en cuenta un horizonte a mayor plazo que las compañías cotizadas a pesar de no estar afectadas por la presión de los resultados trimestrales'. Es algo que desmonta el argumento del capital riesgo de que acaban con las presiones cortoplacistas de las empresas cotizadas.

Las firmas de capital riesgo compran empresas con problemas, emiten deuda para financiar la operación, las reorganizan con intención de 'sanearlas' y al cabo de tres o cinco años las vuelven a vender o sacar al mercado.

Moody's también 'cuestiona que haya suficientes evidencias para probar que los altos rendimientos del capital riesgo tengan su origen en una mejor gestión a cargo de ejecutivos más fuertes, o porque en un momento benigno para el crédito, el apalancamiento por sí mismo puede proveer sustanciales rentabilidades a los accionistas'.

Las críticas de esta agencia llegan cuando el capital riesgo coquetea con los parqués. Blackstone, una de las mayores firmas de este sector del mundo, salió al mercado hace apenas semanas y KKR registró ante la SEC su intención de hacer lo mismo. Carlyle y Apollo pueden ser los siguientes.

Pese a ello, y al peso empresarial que están adquiriendo en todo el mundo, y sobre todo en EE UU, Moody's no ha dejado corta la lista de sus críticas. Para estos analistas es censurable que estas compañías aumenten la deuda de las empresas para pagarse dividendos y no se dediquen a reducir su pasivo. Es algo que no casa bien con la idea de largo plazo que pregonan.

En este sentido, se citan los casos de Blackstone, que se pagó un dividendo de Celanese, tres meses después de su compra, y el de Warner Music que abonó otro a Thomas H. Lee, Bain Capital y Providence Equity que eliminó casi toda la liquidez que le había sido aportada.

Una queja más. 'Algunas de las preocupaciones con respecto al crédito que tiene Moody's posiblemente no sean resueltas ya que muchas de ellas nacen de la falta de transparencia típica de las firmas de capital riesgo'.

David contra el Goliat financiero

A las agencias de crédito se les ha criticado no prever casos como el de Enron y últimamente por no anticipar la caída de las hipotecas subprime y los CDO apoyados en este crédito. Ahora Moody's se anticipa y lanza un dardo sobre el Goliat que es el capital riesgo.

En lo que va de 2007, el titán que es este sector financiero ha hecho compras valoradas en unos 654.000 millones de dólares (480.000 millones de euros), según Bloomberg. La consultora Prequin estima que hasta junio han captado 260.000 millones de dólares, un 10% más que en el segundo semestre de 2006.