EDITORIAL

Modelo productivo y modelo sindical

El Primero de Mayo ya no es lo que era. Ayer en Madrid los dos sindicatos de clase mayoritarios no lograron reunir más de media docena de miles de personas en torno a sus banderas reivindicativas, mientras que las calles de Cádiz acogían un fervoroso clamor contra el cierra de la planta de Delphi. Preocupante noticia debe ser para el movimiento sindical que la festividad del Trabajo, por muy pagana que sea, se haya convertido en una celebración con decreciente número de practicantes. Pero más lo sería aún que se precisasen crisis como la de Delphi para sumar masa crítica suficiente como para devolver el carácter de lucha al Primero de Mayo.

En todo caso, una circunstancia y la otra demuestran que el modelo sindical precisa de una sosegada revisión estratégica. Los sindicatos han asumido con acertada visión la realidad económica y las expectativas del futuro. Han colaborado, además, en la aplicación de políticas económicas que han primado la inversión, y han dado razonables frutos en materia de empleo y de mejora del nivel de vida de los asalariados. Han entendido el movimiento geoeconómico de los últimos años, que da plena capacidad de movimiento y localización al capital y la tecnología, y que abre las puertas a los trasvases demográficos en busca de un futuro mejor, y que tiene en España uno de los mejores ejemplos de los tres factores productivos.

Pero no pueden contagiarse de la autocomplacencia instalada en buena parte de la sociedad, explicable por una situación cercana al pleno empleo, y tiene que poner el foco en las desigualdades crecientes que ha generado un ciclo económico tan longevo como el actual. Buena parte de ese trasvase reivindicativo ya lo hace, a juzgar por el mensaje lanzado ayer, reclamando un nuevo modelo productivo volcado en la tecnología, la industria y un esfuerzo adicional en la mejora del sistema educativo y formativo, y que huya de la concentración de capital en inversión residencial. Pero debe ir acompañado de una presencia más influyente en la toma de decisiones y más comprometida con los activos.