Socialismo de mercado

China reconoce por primera vez en 58 años la propiedad privada

El Parlamento chino puso el viernes fin a casi seis décadas de prohibición de la propiedad privada. Los diez días de reunión anual del Congreso Nacional Popular se cerraron con dos votaciones clave: la que reconocía dicha posibilidad, y la que igualaba el trato fiscal a empresas nacionales y foráneas. La carga simbólica de la primera es innegable: a partir del 1 de octubre, según la resolución adoptada citada por la agencia oficial Xinhua, se garantizará 'igual protección a las propiedades estatal, colectiva y privada'. La doctrina de Deng Xiao Ping, que inició el camino hacia el capitalismo hace casi treinta años, ha alcanzado el último mojón del camino.

La votación se resolvió con guarismos habituales en el sistema chino: 2.799 votos a favor frente a 52 en contra, además de 37 abstenciones. En realidad, las resoluciones del Congreso Nacional no hacen sino ratificar las decisiones del Partido Comunista (hasta hoy, nunca han rechazado ningún proyecto gubernamental). En 2004 se aprobó una reforma constitucional que abría la vía para la propiedad privada, aunque hasta la votación parlamentaria de ayer no se había trasladado a la legislación.

La ley de propiedad privada supone, según sus promotores, un especial alivio para los agricultores, que podrán vender sus tierras a precios de mercado. El primer ministro Wen Jiabao y el presidente Hu Jintao habían adoptado para el congreso el eslogan 'sociedad armoniosa', en un país que vivió en 2005 más de 87.000 protestas campesinas. El propio Wen explicó al respecto que las dos grandes tareas para el Partido son desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad y avanzar en la equidad y la justicia social. Y ello, porque aunque China lleva treinta años de fuerte crecimiento económico (en 2006 se batió el récord en 11 años, al llegar al 10,7% del PIB), los 400 millones de chinos que viven en las ciudades tienen una renta media que triplica a la de los 900 millones que lo hacen en el campo. En palabras de Wen, 'la velocidad de la flota no la marca el velero más rápido, sino el más lento'.

La cuarta mayor economía del mundo, que se acerca a gran ritmo a Alemania, priorizará, según el Partido Comunista, el estrechamiento de los diferenciales de renta y la creación de redes de seguridad social que alcancen tanto al campo como a la ciudad. En todo caso, la ley recién aprobada advierte que 'los que menoscaben la propiedad estatal' serán legalmente incriminados. Además, estipula que la transformación de la tierra agrícola en tierra para construcción estará 'estrictamente restringida'.

El avance del capitalismo chino, que ahora se apuntala como sistema económico, ha logrado hasta ahora un avance considerable de la riqueza pero, a juicio de los mandatarios del PCHE, no ha preparado al pueblo para hacerse cargo de su futuro. En Jiaobao ha sido claro respecto al futuro a medio plazo: 'China todavía no está preparada para la democracia'.

Termina el privilegio de las empresas extranjeras

La reunión anual del Congreso Nacional Popular se saldó también con la aprobación de una ley especialmente relevante para los inversores extranjeros. En adelante, las empresas foráneas tendrán que pagar el impuesto de sociedades con el mismo tipo que las chinas. El nuevo gravamen, del 25% del beneficio, pone fin al favoritismo del que gozaban las sociedades extranjeras, que hasta ahora pagaban por el 15% de sus beneficios, mientras las locales lo hacían al 33%.

El movimiento legislativo tiene como objetivo reducir la dependencia que la economía china sufre del exterior. La atracción de capital extranjero, buscada con la discriminación que ahora termina, ha funcionado a las mil maravillas: el año pasado, la inversión extranjera directa alcanzó los 60.300 millones de dólares. Pero también ha creado un desequilibrio que se manifiesta en un superávit comercial que creció el año pasado un 74%. El Gobierno pretende moderarlo, y además se ha decidido a afrontar uno de sus efectos. Una nueva agencia estatal se encargará de invertir una parte del billón largo de dólares de los que dispone el país como reservas, para tratar de extraerles más rentabilidad. Wen se encargó el viernes de tranquilizar a los mercados, al asegurar que la medida no perjudicará a los activos denominados en dólares. Entre las posibilidades de inversión, los líderes del Partido han citado destinos extranjeros, reservas de recursos estratégicos o incluso financiación de servicios sociales.