Jornada laboral

A la cola de Europa en racionalización de horarios

Vamos a destiempo. Los horarios españoles no se ajustan al resto de los países europeos y algunos expertos aseguran que esto no hace más que dificultar muchos aspectos de la vida de los ciudadanos, acostumbrados a un ritmo y a unos tiempos que no siempre son adecuados ni los más sanos. Una de las cuestiones que más se han tratado en este sentido o en el que más afecta la poca racionalización de los horarios que hay en España es la conciliación de la vida familiar o personal y la profesional.

La cultura de la presencia laboral está fuertemente arraigada en este país, al contrario de lo que sucede en muchos de los vecinos, donde se ha instaurado otra basada en la eficiencia. Algunos estudios han demostrado que España es uno de los países de Europa en los que más horas se trabaja y, sin embargo, se encuentra también en la lista de los menos productivos. Esta semana ha tenido lugar en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid el Primer Congreso nacional para racionalizar los horarios españoles. La intención de estas jornadas es tratar de concienciar sobre la importancia que tiene favorecer un cambio progresivo en los hábitos de los españoles en lo que al uso del tiempo se refiere y motivar una mejoría en la calidad de vida. Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión nacional para la racionalización de horarios, entidad que ha promovido la creación del congreso, asegura que se trata de una tarea larga, difícil y complicada, ya que no sólo consiste en cambiar los horarios, sino los hábitos muy arraigados de los españoles. 'La gente se cree que esto siempre ha sido así. Sin embargo, hace algunas décadas los horarios en España eran mucho más parecido a los Europeos', declara Ignacio Buqueras.

La cuestión de los horarios ha adquirido una gran importancia y protagonismo en muchos debates durante los últimos años. Ya son varias las publicaciones que tratan este asunto y muchas las entidades que apoyan este proceso de cambio. En mayo de 2003 se constituyó la Comisión nacional para la racionalización de horarios, que ha día de hoy está formada por 107 instituciones y entidades, entre ellas, 9 ministerios, 11 comunidades autónomas, sindicatos y universidades.

El presidente de esta comisión, en su obra Tiempo al Tiempo, realiza una llamamiento a las diferentes administraciones y a las empresas para que se alcance la flexibilidad de horarios, para que se logre conciliar la vida familiar y laboral y para que el reloj biológico del ser humano no se desajuste. Buqueras asegura que un reloj biológico atrasado influye no sólo en la salud, sino también en la vida laboral, social y de ocio.

'Si deseamos que los españoles vivan menos estresados, que sepan valorar el tiempo, que lo disfruten con libertad, que sean capaces de compatibilizar sus diferentes responsabilidades y, en definitiva, que tengan una mejor calidad de vida, deberemos vivir según unos horarios más racionales, similares a los de la Europa a la que pertenecemos', asegura.

Tiempo para vivir

Las jornadas laborales interminables, que ya constituyen un problema por sí solas, se complican aún más en las grandes ciudades, en las que el camino del trabajo a casa puede suponer más de una hora. Es cierto que cada vez la sociedad está más sensibilizada con este problema, y que existe ya una juventud que cuando busca un empleo se preocupa por su tiempo libre y exige en este sentido unas condiciones racionales. Sin embargo, aunque existen buenos ejemplos a seguir, es necesario que las empresas sean todavía más responsables y flexibles. 'Hay que quitar a los empresarios el miedo de que racionalizar los horarios es reducir los horarios. Aquí no se entra, pero hay que implantar la cultura de la eficiencia'

Nuria Chinchilla, directora del centro de trabajo y familia del IESE, afirmó durante su intervención en la primera jornada del congreso , que la situación de los horarios es dramática en España. 'Es necesario facilitar a las personas un tiempo de calidad. En el trabajo, la presencia es lo que vale, y será así hasta que se empiece a trabajar por objetivos', declara. Además, Chinchilla aseguró que 'que haya que pedir una reducción de jornada para tener un horario razonable es tristísimo'.

Las nuevas tecnologías suponen un importante aliado a la hora de racionalizar los horarios y permitir a los trabajadores compatibilizar su vida laboral y personal. 'Las nuevas tecnologías pueden ayudar a deslocalizar muchísimos trabajos, y así mejoraremos en calidad de vida. Debemos caminar en esta vía', declaró Juan José Sánchez, secretario general del Foro español de la familia.

Estos expertos coinciden en que las mujeres son las grandes perjudicadas por los horarios españoles. Carmen Quintanilla, diputada y presidenta de la Asociación de familias y mujeres del medio rural (Afammer), asegura que las mujeres han llevado a cabo una revolución silenciosa durante décadas con su incorporación al mundo laboral. 'Hemos ido adoptado las pautas que había en la sociedad, en la que la cultura empresarial así como los horarios estaban totalmente masculinizados', declaró. Quintanilla aseguró también que es importante ver esta racionalización de horarios, no sólo como un bien social sino que hay que tener en cuenta que también se trata de un bien económico. 'No todo el mundo tendrá la misma jornada, pero tiene que haber flexibilidad', señaló.

Libertad y flexibilidad, pero con una mejor organización

Una de las máximas de quienes luchan por establecer unos horarios más europeos es que no se puede imponer nada y que tiene que primar la libertad. Sin embargo, los expertos aseguran que, aunque no se deba regularizar absolutamente todo, puesto que en ocasiones puede resultar incluso perjudicial, lo que sí debe de haber es una mayor organización por parte de todos los sectores y entidades que puedan influir y colaborar en esta cuestión. Un ejemplo lo constituyen los propios medios de comunicación. Alberto Requejo, secretario general de la Asociación de telespectadores y radioyentes explicó cómo se está estudiando la posibilidad de adelantar el horario de los informativos de manera que arrastre al resto de la programación, incluido el prime time de la noche, que alarga la jornada hasta el día siguiente.