EDITORIAL

Paso adelante de los Presupuestos

Los Presupuestos del Estado para 2007 aprobaron ayer, con el acuerdo de CiU y del PNV, su primer examen parlamentario en el debate de las enmiendas a la totalidad en el Congreso. Tras en acuerdo con el PNV, a cambio de mayor flexibilidad en el cálculo de los fondos que el País Vasco debe pagar al Estado en 2007, el llamado cupo vasco, el Gobierno disponía de respaldo de sobra a su propuesta. Pero el vicepresidente Pedro Solbes tenía un golpe de efecto dedicado a CiU: si se acuerda con la Generalitat un nuevo método para definir bilateralmente las inversiones para Cataluña y se consensúa una cifra distinta a la prevista en los Presupuestos, está 'dispuesto' a corregirla. Bastó eso para que CiU también retirase su enmienda a la totalidad, a la vez que evitaba retratarse con el PP en plena campaña electoral catalana, un proceso éste cuyos resultados marcarán el trámite parlamentario de las cuentas de 2007.

El Presupuesto defendido por Solbes es en realidad una prórroga actualizada del vigente: ingresos holgados, ligero superávit, buen trato a la inversión y a las prestaciones sociales, creciente -pero insuficiente- estímulo a la productividad y aparente -y saludable- neutralidad. Solbes, que confirmó el crecimiento del 3,7% en el tercer trimestre y que el cuarto será igual o mejor, reiteró que la previsión del gasto público es 'realista' y 'ponderada' y aseguró que el crecimiento se está reequilibrando. Pero también desplegó una importante batería autocrítica a tener muy en cuenta. La máxima autoridad económica del Gobierno considera que para mantener el crecimiento se deben corregir carencias, y aumentar la liberalización y la apertura al exterior de la economía. Y a esto añadió preocupación por la inflación y el déficit exterior, retos importantes pendientes, y la necesidad de esfuerzos adicionales en materia laboral, que es lo mismo que reconocer la cortedad de la reforma en marcha.

Los terceros Presupuestos del Gobierno Zapatero, primeros con previsión de superávit de la democracia, están orientados al gasto productivo, pero aún son insuficientes las partidas que movilizan para mejorar la alicaída productividad. Es deseable que se mejoren.