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La mitad de los ingresos del IBEX procede del extranjero

La Bolsa española depende cada vez menos de España. La internacionalización de las grandes compañías cotizadas provoca que, en la primera mitad de 2006, uno de cada dos euros ingresados por los valores del Ibex -tomando sólo los que han presentado resultados- proceda del extranjero. Son 92.000 millones de euros sobre un total de ingresos de 177.000. Un 52,3% que supone máximo histórico y un notable incremento sobre el 43,9% de hace sólo dos años. La internacionalización ha permitido que las ventas de las grandes empresas crezcan, por ejemplo, un 23% el último semestre cuando el PIB nominal -sin descontar la inflación- aumentó el 8,2%.

Así, la relación entre economía española y Bolsa española es cada vez menos estrecha no sólo por el efecto contagio e imitación que caracteriza los mercados financieros sino porque, en realidad, la dependencia de los resultados empresariales de la economía doméstica es cada vez menor. Pero, además de aumentar, el negocio extranjero se ha diversificado. En 2001 los ingresos procedentes del exterior se limitaban a los obtenidos por los grandes del Ibex a través de sus filiales latinoamericanas. Ahora las ventas procedentes de la Unión Europea son más importantes que las americanas, englobadas éstas en el apartado de países que no son de la OCDE según la clasificación estándar de los resultados remitidos a la CNMV. Los ingresos de la UE suponen el 23,9% del total gracias tanto a grandes operaciones -como la compra de O2 por Telefónica- como a que también la clase media ha cruzado los Pirineos. Hace cinco años la UE sólo suponía el 6,5% del negocio.

Este crecimiento ha sido a costa de América Latina pues, aunque los ingresos de fuera de la OCDE han superado el bache de 2001 y 2003 (cayeron el 25%), la aportación han pasado del 28,2% al 20,5% de 2006. Esta crisis ha condicionado en gran medida la internacionalización de las compañías. Especialmente de las grandes, que aprendieron la necesidad de diversificar su negocio para no depender de los vaivenes de esta zona. De ahí el desembarco en Europa, que se ha convertido en la nueva zona de expansión natural de las principales empresas cotizadas españolas.

Los expertos prevén que siga la moda de comprar en Europa

¢Al principio, sobre todo con Telefónica y Santander, el inversor extranjero no terminó de comprender las operaciones en Europa¢, explica Fernando Hernández, responsable de gestión de Inversis Banco. ¢No entendían el ir a un mercado fuera del nicho, y eso presionó los valores. Ahora se percibe de otra forma; ya se ve el ReinoUnido, o la República Checa, como mercado de las empresas españolas¢. Si en el primer semestre de 2001 la UE aportaba a las empresas del Ibex 6.979 millones de euros, ahora son 40.960, casi seis veces más. El crecimiento de los ingresos en España ha sido del 41,2%, en la OCDE del 153% y en el resto del mundo ­fundamentalmente, América Latina­ del 61,2%.

La mayor parte del crecimiento se ha realizado vía compras a gran escala. Algo lógico, dado que la facturación fuera de las fronteras se ha duplicado en tres años. Pero también se han registrado operaciones de tamaño mediano o crecimiento orgánico, como ha sido el caso de Inditex. De cualquier forma, Europa ha centrado el crecimiento tras la crisis latinoamericana, y los expertos esperan que siga así. ¢Lo contrario no se vería muy bien. No puedes diversificar y pararte; eso reflejaría que Europa no es estratégico sino un mero movimiento defensivo¢, señala Hernández.

Aún mandan los grandes

La última oleada de compras en Europa ha estado protagonizada por compañías de tamaño medio y en sectores ligados a la construcción, el inmobiliario o las infraestructuras.Metrovacesa compró Gecina en 2003, Abertis adquirió Sanef en 2005 y ahora quiere salvar las trabas administrativas para controlar Autostrade, Ferrovial hizo lo propio con BAA... Se trata de aprovechar el dinero ganado en la bonanza doméstica para diversificar el negocio y protegerse ante un eventual cambio de ciclo.

Sin embargo, los valores más internacionales son los grandes. Los cinco que más facturan ­Repsol, Telefónica, Arcelor, Santander y Endesa­ copan el 70% de las ventas al exterior, y un 56% de las totales. Si se excluye el caso de Arcelor, que obtiene en Españamenos del 2% de sus ingresos, los cinco grandes, con BBVA, suponen el 57% de la facturación y el 68% del negocio en el exterior. Se ha avanzado algo, en cualquier caso, en la internacionalización de la clasemedia, pues en 2001 estos mismos cinco valores eran el 80% del negocio extranjero.

Sólo Repsol y BBVA tienen poca presencia en Europa. La una, por razones de tamaño relativo dentro del sector ­suele ser candidata a comprada, y no a compradora­ y la otra porque no logró hacerse con la BNL en Italia. ¢Es muy positivo para elmercado español, porque la menor exposición a América Latina rebaja la prima de riesgo¢, comenta Jaime Albella, de BNP Paribas, ¢este año ha habido varios procesos electorales en América Latina y el Ibex no lo ha notado¢. Los modelos de análisis de los inversores, sobre todo extranjeros, dependen de la prima de riesgo que se aplique sobre las empresas, y una menor prima de riesgo eleva la valoración del mercado español, comenta Albella.

La última pata de la internacionalización lleva algo más de retraso. La inversión en países de la OCDE, que sólo supone el 16,5% de los ingresos. Más de la mitad de esta cantidad, además, viene de BBVA ­México, donde el banco obtiene unos ingresos de 2.900 millones, está en la OCDE­ y Arcelor. En la OCDE están las economías del Este de Europa, Japón y los Estados Unidos.

La globalización apenas llega a los consejos de las empresas

La creciente proporción que alcanzan los ingresos procedentes de los mercados extranjeros en las compañías de todo el mundo y la perspectiva de que en los próximos años los ejecutivos darán preferencia a los mercados internacionales en busca de crecimiento no se ha trasladado todavía a los consejos de administración de las principales empresas cotizadas. Pocas pueden afirmar todavía que están gestionadas por consejos de administración verdaderamente globales. Al analizar su composición se observa que la media de consejeros con distintas nacionalidades sigue siendo baja en comparación con el porcentaje del negocio exterior.

Un análisis reciente de The Economist Intelligence Unit ­encargado por el Ministerio de Comercio e Inversiones del Reino Unido­ sobre las 250 principales compañías por capitalización de mercado en diez mercados de valores (Ámsterdam, Sidney, Fráncfort, Hong Kong, Londres, Milán, Nueva York, París, Zúrich y Tokio) muestra que de 250 empresas analizadas, 624 miembros del consejo entre un total de 3.352 ejecutivos tienen una nacionalidad diferente a la compañía, es decir, un 18,6%. El mercado suizo, donde un 36% de los miembros del consejo procede de otros países, es el más cosmopolita, con una media de 3,7 nacionalidades.

En el caso del índice selectivo español, que no se incluye en el análisis de The Economist Intelligence Unit, ocurre algo similar, de acuerdo con los datos de la CNMV. Así, de un total de 520 consejeros en las empresas del Ibex, en torno al 11% tienen nacionalidades distintas a la española, por debajo de la media en otros mercados, aunque por encima de los que figuran en Bolsas de países como Alemania o Japón, donde en ningún caso alcanzan siquiera el 10%. En España, buena parte de los extranjeros han llegado como consecuencia de operaciones recientes, como la opa de Mittal sobre Arcelor, que ha convertido a la siderúrgica en la empresa con el consejo con más extranjeros. Destaca también Altadis, donde se sientan hasta cuatro nacionalidades distintas (española, francesa, alemana y estadounidense), lo que explica que el inglés sea el idioma oficial en la compañía. El acento italiano abunda en el consejo de Telecinco, empezando por el consejero delegado, Paolo Vasile; y empresas como Acerinox cuentan entre los miembros de sus consejos con ilustres nombres japoneses. Otras como Inditex, con presencia en todo el mundo, sólo sientan a un extranjero, en este caso extranjera (Irene Miller), en el equipo. El Santander tiene entre sus miembros a italianos y británicos. En Bankinter, un indio. En el Popular, portugueses.

Entre las constructoras, los extranjeros son todavía mucho más excepcionales que en los bancos, aunque destaca nombres como Robert Peugeot y Max Mazin Brodovka en FCC y Garel Jones en Acciona.