EDITORIAL

Menos pulso exterior

España registra uno de los mayores desequilibrios comerciales del mundo, ya se considere como porcentaje del PIB, ya como valor absoluto. El deterioro comercial se ha acelerado por la acumulación de inflación, que ha absorbido la ventaja cambiaria adquirida con la entrada en el euro. La aceleración de los costes laborales unitarios y la pérdida de competitividad consiguiente ha provocado que España pierda en sólo dos años un 10% de su cuota de mercado en el comercio mundial. Además, ha perdido pujanza en el mercado nacional, con el recurso masivo a las importaciones. Todos estos datos son el reflejo más gráfico de los problemas que arrastra el sistema productivo. Gobierno, industriales y sindicatos deben buscar soluciones para atajar la pérdida de presencia en el exterior. Hasta ahora se ha resuelto con recortes en los márgenes, pero tarde o temprano tendrá su reflejo en el empleo.