Automoción

El diseño del coche volador del MIT atrae a inversores y pilotos

Terrafugia empezará este verano a aceptar pedidos del vehículo, que costará unos 115.000 euros

Un automóvil volador desarrollado por un grupo de estudiantes y profesores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), ganador de un premio anual estudiantil de emprendedores, está atrayendo a cientos de potenciales clientes e inversores. Y ni siquiera se fabrica todavía.

Más de 75 pilotos en Australia, Francia y EE UU han ofrecido ya fianza para reservarlo, y compañías de lugares como Puerto Rico e Italia quieren vender el vehículo aéreo personal Transition, que cuesta 115.000 euros, según explica Carl Dietrich, de 29 años, su principal inventor y estudiante de doctorado en aeronáutica y astronáutica del MIT. 'Intentamos enfocar el proyecto desde el punto de vista de un piloto, alguien que piensa: lo bueno sería tener mi avión en mi garaje en casa en vez de pagar entre 300 y 400 euros por el hangar', explica Dietrich.

El Transition, desarrollado por Terrafugia, una empresa privada formada por Dietrich y otros estudiantes del MIT, era un tema recurrente entre los inversores de capital riesgo antes del decimoséptimo concurso anual de empresarios MIT, en el que fue finalista entre 164 participantes. Los dos primeros premios de 40.000 euros fueron para SteriCoat, por una tecnología que evita las infecciones en el flujo sanguíneo, y CentroMigrante, por desarrollar soluciones de vivienda asequible en países en vías de desarrollo.

El coche volador será como un cruce entre el Prius de Toyota y una avioneta Cessna ligera. Pesa 600 kilos, explica Anna Mracek, de 24 años, directora operativa de Terrafugia. En principio el piloto conduciría el Transition hasta un aeropuerto local, tomaría la pista, abriría las alas y despegaría. El Transition requiere una pista de unos 450 metros. Alcanzará una velocidad máxima de 190 kilómetros por hora y tiene una autonomía de 800 kilómetros con el depósito lleno, comenta Mracek.

La empresa tiene un modelo a escala del vehículo y planea construir su primer producto de tamaño natural dentro de dos años.

Desde que Glenn Curtiss creó en 1917 el autoplano -el primer automóvil diseñado para volar, que no logró despegar y no atrajo a los inversores- a los coches voladores se los ha considerado proyectos de riesgo y a eludir.

Paul Moller, fundador de Moller International, de California, fabricante del M400 Skycar, que cuesta 780.000 euros y está en producción, ha estado intentando sacar un vehículo volador al mercado desde 1964, explica Jennifer Moller, portavoz de la empresa.

El plan de Terrafugia de poner coches voladores en el cielo y en las carreteras en los próximos diez años es 'descabellado', según Mike Allen, editor jefe de Popular Mechanics, publicación de tecnología para los consumidores, con nueve millones de lectores. 'Hasta que no viera volar, no invertiría mi dinero en ello', dice Allen, de 56 años.

'Por 115.000 euros te puedes comprar un bonito coche y un avión de segunda mano', explica Neil Willford, ingeniero para el departamento de desarrollo de nuevos proyectos de Cessna Aircraft, de Kansas. 'Tendrán que probar que el producto vale la pena', concluye.

En febrero, el vehículo aéreo personal de Dietrich ganó el premio de 30.000 dólares de Lemelson-MIT por su innovación. La publicidad que rodea el evento le dio una gran repercusión internacional y más de 10.000 visitas diarias en su página web.

La empresa comenzará a admitir pedidos del Transition en el salón aeronáutico de la Asociación de Aeronaves Experimentales en Oshkosh, Wisconsin, en julio, principalmente de pilotos de Estados Unidos, según indica Alex Min, vicepresidente de mercado de Terrafugia, ex piloto de helicóptero de la Armada estadounidense y estudiante de la Facultad de Administración Sloan de MIT.

En EE UU hay 225.000 pilotos privados con licencia y 87.000 estudiantes con permiso para volar este año, según la Oficina Federal de Aviación de EE UU.

El Transition prevé alcanzar una velocidad máxima de 190 kilómetros por hora y tendrá una autonomía de 800 kilómetros