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Eduardo Montes

'Nunca he tenido un conflicto sindical'

Porque es el mejor. Así justificaron en Múnich la entrada del primer miembro no alemán en el comité de dirección de Siemens. Se ha despedido de la presidencia de la compañía en España, y ahora se enfrenta a su gran reto profesional.

Tiene muy bien definido su papel como ejecutivo y la manera en la que debe actuar. Eduardo Montes (Madrid, 1952) asegura que le gusta vivir la vida con intensidad y que ya ha cumplido sus sueños profesionales. Ahora lo más importante es hacer frente a la nueva aventura que le espera en Alemania, donde tendrá que dirigir la división más grande, que supone un 23% de las ventas de Siemens, y ver encarrilada la vida de sus hijos. Antes de su marcha, todavía le ha quedado tiempo para recibir el premio al directivo del año, entregado por Directivosplus.com.

Acaba de despedirse de la presidencia de Siemens en España. ¿Comienza ahora su verdadero despegue dentro de la compañía?

El reto que tengo en estos momentos por delante es muy importante. La experiencia de España ha sido fantástica. Ahora, la verdad es que es muy motivador porque estoy en el comité de dirección y me voy a hacer cargo de la división de telecomunicaciones, que es la más grande del mundo. Espero que todo salga como en Siemens España.

¿Cuál es el secreto para llegar a lo más alto dentro de una multinacional?

Tener una comunicación muy fluida y abierta y sobre todo tener confianza en uno mismo. Es una mezcla de entusiasmo y compromiso con la consecución de objetivos. La suerte también influye, hay que tenerla y trabajarla a todos los niveles. A mí me ha ido bien en la vida, pero también reconozco que hay mucha gente con la misma capacidad, que no ha estado en el momento oportuno para conseguir alguna determinada meta. Yo entré de becario en Siemens y ahora estoy en el comité de dirección. Estoy convencido de que cualquiera puede llegar a conseguirlo.

¿Cómo definiría su estilo de gestión?

Lo primero que debe conseguir un gestor son resultados. Después yo creo que he aplicado un estilo, que hace unos años parecía una locura y que después ha resultado que era moderno. Cuando llegué a consejero delegado hace 11 años, mi criterio a la hora de seleccionar al personal era que, en primer lugar, fueran profesionales, algo que ya se suponía que era todo el mundo; y después, que hablaran muchos idiomas porque conocer otras lenguas abre la mente. Por último, pedía que la gente fuera simpática. A mí siempre me ha gustado desmitificar el concepto de mando, y compartir experiencias con el resto del equipo. También hay que dar ejemplo, eso hace que muchas veces seas predecible, algo que considero positivo porque de esa manera estableces las reglas de juego y haces que la gente pueda desarrollar sus ideas. También hay cosas en las que no creo.

¿Por ejemplo?

No creo que el ejecutivo tenga que motivar a los equipos. Ellos tienen que motivarse por su cuenta. No creo en el modelo de empresa paternalista, creo en el modelo profesional, donde la gente sabe perfectamente lo que tiene que hacer. Los profesionales deben motivarse por sí mismos. Lo que deben hacer los ejecutivos es establecer los marcos de referencia para que la persona se desarrolle, se motive y se forme.

¿Es usted una persona de consenso?

Totalmente. Siempre tengo presente un consejo, y es que más vale volar que tener razón. Muchas veces nos empeñamos en tener razón, cuando lo importante es llegar a acuerdos. Según dice una de mis secretarias, soy una persona dura, pero de consenso. No recuerdo haber tenido nunca ninguna huelga ni un conflicto sindical. Es algo que llevo a gala porque el papel que juegan los sindicatos en una empresa como Siemens es importante. Son duros, muy profesionales y llegar a acuerdos es un trabajo muy laborioso.

Asegura que el mejor puesto de una compañía es el de director general, ¿por qué lo cree así?

Las empresas, por encima de resultados y de estrategias, son organizaciones humanas. Eso no hay que olvidarlo nunca. Y un director general o máximo ejecutivo tiene en ese campo un potencial infinito. Desde ese puesto se pueden transformar muchas cosas que están relacionadas con las personas. Se puede transformar la realidad, compartir experiencias, desarrollar potenciales. Es un puesto muy enriquecedor.

'Tengo gran capacidad para trabajar bajo presión'

¿La responsabilidad supone mucha presión?Recuerdo al ciclista Miguel Indurain. Me sorprendía cómo era posible que rindiera tanto. El secreto estaba es que tenía 30 pulsaciones por minuto. En su caso, se daban las condiciones físicas para aguantar tanto esfuerzo. Precisamente se tienen que dar las condiciones necesarias para poder aguantar las presiones. Yo no tengo estrés, tengo preocupaciones, que son dos cosas distintas. El estrés se instala y es algo que permanece, mientras que las preocupaciones son momentáneas. No es bueno estar permanentemente estresado. Yo soy una persona con una gran capacidad para aguantar la presión del trabajo.¿Está ahí parte de la clave de su éxito?Un amigo mío dice que nunca se gana una carrera si no se entrena cada día. Yo trabajo todo lo que puedo, a mí me dan igual los horarios. Soy muy flexible en todo e incluso con los temas de la conciliación. En Alemania voy a seguir el mismo ritmo de trabajo que aquí en España. Doy bastante libertad a la gente para que se organice. Un directivo tiene que tener cuidado cuando es estricto. Yo no creo en el ordeno y mando.También dice que más difícil que cambiar a un directivo es sustituir a una secretaria.La secretaria es crucial. Cambiar a una director general es complicado, pero cambiar a una buena secretaria es un trauma. Es la persona que comparte con el alto directivo todas las preocupaciones. Cuando me sucede cualquier cosa, yo siempre llamo a mi secretaria. Es el paño de lágrimas, pero además juega un papel muy importante porque conoce muy bien la compañía, el entorno, y muchas veces sus consejos son muy sabios. Ahora, cuando me vaya a Alemania, no me llevo a nadie del equipo directivo, pero sí que me acompaña, además de mi mujer, una de mis secretarias.A los ejecutivos españoles les cuesta ir a trabajar a otros países.Es complicado, sobre todo cuando tienes familia. En mi caso, dos de mis hijos están trabajando y el otro está en la universidad. Mantendré dos casas abiertas, pero el reto profesional es muy importante.

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