Ivo Portabales

'Una gran compañía te enseña disciplina'

Inició su carrera trabajando para la multinacional Sun Microsystems, realizando tareas administrativas. Nada más lejos de su verdadera vocación, la abogacía. Con cuatro socios decidió montar su propio bufete

A sus 40 años, Ivo Portabales es socio y fundador del despacho Dutilh Abogados, especializado en el asesoramiento a empresas, en derecho societario, fusiones y adquisiciones y contratación mercantil. Es licenciado en Derecho, carrera que le decepcionó por la falta de casos prácticos; y cuenta con un máster en Asesoría Jurídica de Empresas por el Instituto de Empresa, especialización que le despertó su verdadera vocación. Parece bastante tranquilo y asegura que muy pocas veces se altera ni lleva trabajo a casa. Su tiempo libre lo dedica a su familia y en especial a sus dos hijos, con los que le gusta practicar deportes al aire libre.

Comenzó trabajando en una multinacional estadounidense y ha acabado montando su propio despacho.

La verdad es que fue un trabajo muy divertido porque entré en el departamento financiero de una gran compañía, trabajando en inglés y en el sector tecnológico. No tocaba temas jurídicos y pensaba que no había estudiado cinco años de Derecho, había hecho un máster en Asesoría jurídica para no dedicarme a la abogacía. Me di cuenta que estaba haciendo el camino al revés, que la trayectoria normal de un abogado es trabajar primero en un bufete y después dar el salto a la empresa. Yo quería ser ante todo abogado.

'Los directivos españoles están muy estresados. Existe gran inquietud por el riesgo de que su empresa se enfrenta a una opa'

¿Tenía muy clara su vocación?

En la carrera, tal y como está configurado el plan de estudios, en el que no pisas un juicio ni haces un escrito, pues la verdad es que no tenía apenas vocación. La carrera no me influyó. Lo que si me aclaró las ideas fue el máster porque comencé a trabajar con el método del caso, que es muy práctico. Además, las clases te las impartían profesionales de la abogacía, que te elevaban a la posición que te correspondía.

¿Cuál es la posición que corresponde a un abogado?

En primer lugar, te queda claro que no hay abogados buenos ni malos. Lo que sí tendemos es a tener una personalidad individualista, con un ego muy grande. Y en el máster te enseñan a repartir, a trabajar en equipo. Fue un descubrimiento. Ahí fue cuando decidí que me quería dedicar a esta profesión.

¿Y en una compañía como Sun Microsystems algo aprendería?

Aprendes la disciplina de trabajar en una empresa de esa dimensión, pero yo había tomado contacto con el mundo de la empresa, cuando iba al despacho de mi tío. Era un lugar pequeño, el típico abogado unipersonal que tocaba todas las disciplinas. Así era el 99% de los despachos en este país, hasta que entraron los estadounidenses y los ingleses y revolucionaron la profesión radicalmente. Lo que hacen las empresas internacionales es darte un barniz de lo que es el mundo empresarial. Por ejemplo, allí todo el mundo se comunicaba por correo electrónico. Las relaciones personales no se daban mucho.

Ustedes se han especializado en Derecho Mercantil, ¿es necesario para que un despacho funcione hoy día ser experto en alguna disciplina?

La especialización es algo que te distingue, pero el tamaño es importante para hacer operaciones importantes. De lo que te tienes que ocupar cuando eres socio es de liderar y coordinar equipos porque es imposible llevarlo todo uno mismo. Y después necesitas la especialización, incluso dentro del propio departamento mercantil. Nosotros somos un despacho de tipo medio y corremos el peligro de que haya una excesiva hiperespecialización. El de tornillos tiene que saber de tuercas y viceversa. Por ejemplo, creo que todos los abogados deben tener formación procesal y haber ido a un juicio. Hay que tener una visión amplia de la profesión.

¿Existe mucha competencia entre los distintos despachos de abogados?

La competencia es feroz porque hay una gran lucha por conseguir al cliente medio y grande. Nosotros lo que perseguimos es un crecimiento orgánico, donde la cercanía con el cliente es importante. Queremos ofrecer asesoría jurídica a las empresas a las que asistimos. Yo siempre quiero que me informen de cómo es el negocio, que me enseñen como funciona la empresa. Es más fácil asesorar si tienes esa cercanía y ese conocimiento.

¿Esa aproximación a las empresas le hará conocedor de los motivos de preocupación y las presiones empresariales que tienen los ejecutivos en estos momentos?

Puedo decir que los directivos españoles están estresadísimos. Existe una gran inquietud por la posibilidad y el riesgo de compra por parte de otras empresas. La falta de tiempo es otro de los problemas que les preocupa, llevar trabajo a casa y no saber desconectar. La mayoría de los ejecutivos, y yo lo veo por amigos míos, no saben hablar de otras cosas que no sea el trabajo. Hay que dejar los problemas en el despacho.

'La soberbia es un mal generalizado dentro del mundo de la empresa'

Asegura que hace compartimentos estancos con su vida, de manera que no mezcla su vida personal con la laboral. 'La fama que tenemos los abogados es horrorosa, pero en este despacho buscamos el lado más humano, que la gente pueda compatibilizar ambas facetas. Me gusta que haya una relación de camaradería. No todo es exprimir a los abogados', afirma Portabales, quien asegura que se siente más abogado que ejecutivo. Esta última faceta la desempeña 'de forma accidental', únicamente porque tiene que tomar decisiones.

'Tiene que haber una mínima jerarquía en todo rebaño de gatos. Las decisiones importantes las tomamos los viernes por la tarde, que es cuando estamos todos más relajados', señala este abogado, que trabaja una media diaria de 12 horas, una jornada que califica de 'un poco exagerada'.

'Prefiero que la gente trabaje una hora con calidad a tres de mala gana. Tampoco me gusta la competitividad extrema entre los equipos'. Porque, según asegura, el pique y la ambición desmesurada conduce a la soberbia. 'Un mal generalizado en el mundo de la empresa. Para trabajar a gusto se necesita tener seguridad y saber que los éxitos y los fracasos son de todos'.

Los casos que manejan en Dutihl abogados siempre se llevan, al menos, entre dos abogados. 'Es mejor tener un par de puntos de vista, hay menor posibilidad de error. Esto es como una pradera, todo se comparte'. Lo que también tiene claro es que no hará el viaje de vuelta a una gran compañía. 'Tener tu propio negocio es bonito, variado, vas creciendo, aprendiendo cosas nuevas. Las empresas al cabo de tres años siempre repiten los mismos gestos y como profesional llega un momento en el que no creces', agrega Portabales. Si algo ha aprendido a lo largo de sus tres lustros de carrera profesional es a poner barreras entre su profesión y su vida familiar.