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Los centros financieros se van a la periferia

El urbanista Peter Hall apunta al transporte público como clave en el desarrollo de las ciudadesPistas

Las grandes urbes tienden al 'policentrismo' o lo que es lo mismo, trasladar los centros financieros hacia la periferia. Un ejemplo de ello es Madrid, anfitriona del Congreso de Planificación y Desarrollo Sostenible de las Regiones Capitales Metropolitanas, inaugurado ayer por su presidente, Peter Hall, catedrático de urbanismo en el University College de Londres. Hall prioriza la gestión del transporte público en las estrategias urbanísticas, como mejor antídoto contra la contaminación.

El policentrismo es una tendencia consolidada 'en todas las ciudades', recalcó el experto. Madrid, sin ir más lejos apuesta por centros económicos periféricos como el Campo de las Naciones, donde se encuentra Ifema y el Palacio Municipal de Congresos, sede precisamente de la convocatoria inaugurada por Hall.

'El caso más claro es el de Tokio; también París, y en menor medida, Nueva York, que ha invertido poco en transporte público', matizó Hall. La red de comunicaciones urbanas es fundamental para que este modelo funcione.

'En Madrid y Barcelona es de muy buena calidad', aseguró Hall a Cinco Días. Pese a ello, 'la gente prefiere coger el coche, lo que redunda en atascos y en contaminación'. Por eso es partidario, en estos casos, de restringir el tráfico en el centro urbano, como han hecho Londres, Oslo y Singapur, entre otras.

El transporte interurbano también es esencial, según el urbanista. Pese al 'mito' de que las comunicaciones electrónicas reducirían el contacto físico, 'el número de viajes aumenta a la misma velocidad' que los contactos virtuales. 'La eficacia de las conexiones entre trenes y aviones será clave en el futuro', aseguró, y puso como ejemplo el aeropuerto de Amsterdam Schiphol, directamente conectado con la red ferroviaria.

'Madrid ya tiene suficientes conexiones', subrayó Hall. Gracias a la nueva Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, ya es el cuarto con más tráfico de Europa, y será 'el mayor centro de comunicaciones con Latinoamérica', según el autor de Tecnópolis del mundo (1994, junto a Manuel Castells).

La capital de España 'está explotando las ventajas de ser el centro político', explicó Hall, y está creciendo más rápido que casi todas las ciudades europeas. Pese a todo, Barcelona tampoco se queda atrás, y sostiene con Madrid 'una competición casi empatada', que supone 'un reto para las ciudades de segundo nivel, como Valencia, Sevilla y Bilbao', añadió.

Hall recordó que 'tras la generalizada desindustrialización de los centros urbanos, que ha afectado especialmente a Cataluña, Barcelona ha hecho una buena apuesta por crecer a partir de los servicios', como con el plan de extensión de la Diagonal y acontecimientos como el Fórum de las Culturas.

Barcelona no participa esta vez en el congreso, en el que sí que están -además de la región organizadora (Madrid)- París, Londres, Atlanta, Curitiba (Brasil), Milán, Oresund (Copenhague y Malmo), Santiago de Chile, Seúl, Shanghai y Vancúver.

La lección de las revueltas de París

La capacidad de atracción de las grandes ciudades tiene también su lado negativo. Una mala gestión de la inmigración puede tener graves consecuencias sociales, como mostraron las revueltas de París a finales del año pasado. 'El problema fue que en los 80 el entonces alcalde Jacques Chirac permitió que se crearan ciudades uniclasistas en la periferia parisina', explica Peter Hall, urbanista británico. 'Nosotros, en Londres, también hemos cometido errores', reconoce.

Madrid, tercera gran región metropolitana de Europa después de las dos citadas, 'puede aprender importantes lecciones', según el experto. También las capitales de Europa del Este, 'como Varsovia', que pueden tener problemas a largo plazo.

En su libro Ciudades del mañana (1988), Peter Hall lamentaba la percepción de la ciudad como fuente de 'degeneración, pobreza, malestar social (...) e incluso insurrección', similar a la que se vivió a finales del siglo XIX, pero explicaba que si parecía que los problemas volvían a surgir, 'quizás es porque nunca se solucionaron', y que a pesar de todo, 'hemos avanzado'.