EDITORIAL

Un Primero de Mayo por la paz

Miles de manifestantes salieron ayer a la calle para celebrar el Día del Trabajo en un ambiente marcado por las perspectivas de acuerdo inminente para la reforma del mercado laboral y por el apoyo explícito al proceso iniciado tras la declaración de alto el fuego permanente por parte de la banda terrorista ETA. Bajo el lema de 'Por la paz. Empleo estable en igualdad', los ciudadanos inundaron las calles de decenas de ciudades para reclamar un recorte en la elevada tasa de temporalidad en el empleo (eje principal de la reforma que ultiman el Gobierno, la patronal y los sindicatos) y apoyar el proceso de paz.

Los líderes sindicales reforzaron este mensaje tanto en las intervenciones previas ante los medios de comunicación como en los mítines celebrados al final de la manifestación de Madrid. Cándido Méndez, de UGT, habló de una 'fuerte expectativa de paz' que 'nos permite esperar el cese definitivo de la violencia'. José María Fidalgo, de CC OO, aseguró que este Primero de Mayo tiene un sentido 'particular' porque los trabajadores 'pueden ver el fin del terror'. Ambos se mostraron confiados, además, en que la reforma laboral que podría cerrarse en unos días ayudará a reducir la precariedad en el empleo.

No faltaron pancartas en referencia a conflictos laborales concretos, como el de RTVE, o a favor de la República (en un año en el que se cumple el 75 aniversario de la proclamación de la Segunda). Pero, a diferencia de otros años, escasearon los gritos en contra del Gobierno. Sí los hubo, y sonoros, contra las propias centrales sindicales, a las que se acusó de ser 'sindicatos del poder' y 'asesinos de la clase obrera'. Pero estuvieron protagonizados por pequeños grupos radicales que están lejos de ser representativos del actual mercado laboral español.

Una jornada, pues, en la que predominaron los mensajes a favor de un empleo de más calidad y, sobre todo, la esperanza compartida de que el terrorismo llegue a su fin en España.