'Telecos'

Yell implantará un plan de choque para rentabilizar la compra d TPI

Ya hay apretón de manos, firma y acuerdo. A TPI le queda muy poco para ser parte de la británica Yell, después de que Telefónica haya accedido a vendérsela. La compradora pagará 3.069 millones por el 100%, a 8,5 euros por acción, e iniciará de inmediato un plan de choque para elevar la rentabilidad de TPI, acercar la penetración de Páginas Amarillas en España a niveles británicos y potenciar internet.

Los ejecutivos de Yell no sólo llevan un mes estudiando TPI para saber los céntimos exactos que vale, sino que mientras tanto preparaban toda una nueva estrategia para la compañía. Estaban seguros de ganar y lo han conseguido, con una oferta de 8,5 euros por acción que les llevará a pagar 3.069 millones de euros por el 100%. Con este precio han convencido a Telefónica, a la que corresponden 1.838 millones por su parte del 59,9%. Todos los accionistas cobrarán, además, 0,4 euros por acción el próximo viernes en forma de dividendo.

Si todo va bien -los accionistas de Yell y la CNMV aprueban la opa-, en julio se cerrará la transacción. Pero Yell no ha querido esperar a ese momento para anunciar su nueva estrategia, basada en la renuncia a la diversificación y la apuesta por Páginas Amarillas e internet, dentro de un plan de choque que avanza 11 medidas concretas. Tampoco ha aguardado para decir sin tapujos lo que piensa de TPI ni lo hará en el desembarco, porque en la empresa les esperan el miércoles.

'Hemos visto a los gestores caminando en la dirección equivocada', señaló el consejero delegado de Yell, John Condron, en una conferencia telefónica realizada muy poco después del anuncio del acuerdo. 'TPI ha sido lamentablemente mal gestionada'.

La británica se centrará en negocios estratégicos, en busca de un 41% de rentabilidad en TPI

Telefónica pagará 30 millones de 'castigo' si acepta otra opa

TELEFÓNICA 4,12 -1,29%

Estas declaraciones contrastan con los resultados superiores a las previsiones que ha logrado TPI en los últimos años y también con la afirmación, escrita en la nota de prensa de Yell, de que la compañía 'está deseando' trabajar con el equipo gestor de la empresa española.

Sin embargo, Condron pronto explicó el porqué de sus afirmaciones. La gestión pasada de TPI 'es una gran oportunidad' para Yell, añadió. A su juicio, la compañía ha 'languidecido' bajo la batuta de Telefónica porque se ha apartado de sus negocios estratégicos. Con la suya logrará disparar sus resultados.

Y es que entre los inversores de TPI ha habido cierta decepción por el precio conseguido, que se reflejó en la caída del 2,01% del viernes. Pero entre los accionistas de Yell, los analistas y las agencias de calificación de riesgo hay preocupación por lo contrario. Consideran que el precio es alto porque supone 14 veces el Ebitda previsto para 2006, una prima del 32% sobre la media del sector, según Espírito Santo.

Por ello, en Telefónica creen que Yell necesitaba justificar ese precio y convencer de que puede rentabilizarlo. Para eso está su nueva estrategia, que pasa por dar marcha atrás a buena parte del trabajo de diversificación -revistas, información telefónica, marketing directo...- que ha acometido TPI en los últimos años. Yell se centrará en los negocios estratégicos, que son las directorios -páginas amarillas y blancas- e internet. Para los primeros, aspira a acercar la penetración entre los potenciales clientes a la media británica, que es diez puntos superior. Lo hará 'reenfocando la fuerza de ventas', 'reclutando y formando' nuevos comerciales y 'rediseñando' el programa de descuentos que aplican. Con estas medidas, espera que la facturación crezca un 3,8% anual hasta 2008 y el 5% en 2008/2009.

El mayor crecimiento estará en internet, cuyas ventas ascenderán a un ritmo del 29% cada año y se dispararán un 40% en 2008/2009, según las cifras de Yell. Todo ello dará un crecimiento del grupo del 7,3% y una rentabilidad del 41%. El plan de choque conlleva la renegociación de contratos y la unificación informática para lograr ahorros de 22 millones anuales.

Pero si Yell espera lo mejor de TPI, Telefónica tampoco se ha cerrado puertas. La española podrá renunciar a la oferta británica si recibe una opa que supere en un 10% lo pagado por ella. Eso sí, tendrá que pagar 30 millones como penalización. Si Apax -la otra postora que llegó a la recta final- o un tercero quieren reaccionar, están a tiempo.

Las plusvalías harán récord los beneficios trimestrales

Telefónica ha cifrado en 1.577 millones las plusvalías por la venta de su participación en TPI. Con estos fondos hará frente con las arcas más cargadas a las necesidades de su deuda, duplicada tras la compra de O2. Esta ganancia también permitirá a Telefónica lucir beneficios récord en el tercer trimestre, cuando se registrará el ingreso. El máximo está en 1.418 millones en el tercer trimestre de 2005 y muy mal se le tiene que dar para no superarlo ahora.

La cotización de Telefónica no se resintió mucho el viernes al conocerse la venta. TPI bajó a 8,76 euros. El precio de la opa tiene un descuento del 4,9% sobre el cierre del jueves, pero una prima del 22,3% sobre la media del trimestre anterior a la subida fulgurante por las especulaciones de venta.