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La batalla energética

El veto alemán sobre Ruhrgas es similar a la protección que mantiene Enagás

El derecho de veto que el Gobierno de Alemania tiene sobre Ruhrgas, la filial de Eon que gestiona la red de gasoductos del país, sería similar a la barrera legal que existe en España en el caso de Enagás, donde ningún accionista del sector puede tener más de un 1% del capital. Las dos compañías desempeñan funciones similares y son estratégicas en cuanto a que deben garantizar el suministro.

La opa de Eon sobre Endesa ha desatado en España duras críticas hacia la eléctrica alemana sobre la que el Gobierno de su país se reserva el derecho de autorizar una hipotética venta. Sin embargo, este derecho sólo afecta a su filial gasística, Ruhrgas, algunas de cuyas funciones son equiparables a las del operador técnico del sistema español, Enagás, compañía que goza también de una barrera de entrada que impide el control de su capital.

El gigante alemán es el encargado del aprovisionamiento del país; el transportista del sistema y el comercializador de grandes clientes y distribuidoras que, después, suministran a los pequeños y medianos consumidores. Aunque tiene una cartera reducida de clientes (unos 2.000) Ruhrgas se ocupa de garantizar el suministro de gas de un mercado que equivale a dos veces y media el español, con un consumo de casi 80 bcm (miles de millones de metros cúbicos) de gas al año.

Desde la década de los ochenta la compañía alemana, que gestiona las infraestructuras gasísticas del país (en Alemania no hay regasificadoras), es titular de los contratos de gas con Rusia (primer productor mundial de gas) que se remontan a esos años. A partir de entonces, ha firmado otros con Noruega para evitar la dependencia rusa. Todas estas funciones, aseguran fuentes del sector, 'convierten a Ruhrgas en una compañía de interés nacional', lo que justificaría el veto de su Gobierno.

Aunque las funciones no son totalmente equiparables a las que desarrolla en España Enagás, sí tendrían el mismo carácter estratégico. Enagás es el operador de la red de gasoductos (esta figura no existe en otros países europeos); se ocupa de las inversiones en infraestructuras y es el transportista. Esta compañía que, en su día, fue filial 100% de Gas Natural, es la responsable legal del suministro del mercado a tarifa (domésticos). Para este suministro se abastece del combustible que le proporciona Gas Natural procedente del contrato que firmó en su día el Estado español con Argelia.

Este relevante papel hizo que el Gobierno anterior obligara a los operadores del sector (a la antigua matriz, esencialmente) a reducir su presencia en el capital de Enagás al 5%. Esta limitación, según el acuerdo del Gobierno que autorizó la opa de Gas Natural sobre Endesa, será ampliada al 1% para los operadores y al 3% al resto de compañías. De esta manera, el Ejecutivo quiere evitar que nadie ejerza el control de la empresa y la utilice con fines propios.

La polémica compra de Ruhrgas por Eon, que fue autorizada en julio de 2002 por el Gobierno alemán, se saldó también con una serie de condiciones. Si alguien compra la mayoría de Eon, la operación quedará sujeta a que la participación en Ruhrgas pase 'a un tercero', siempre que la empresa adquirente 'dé motivos a estimar que los intereses de política energética de la República Federal Alemana puedan quedar perjudicados'. El 'tercero' al que se enajene la participación deberá también recibir la autorización del Gobierno. Esta condición se hace extensiva al caso de que Eon decida vender la empresa de gas. La eléctrica, además, se compromete a mantener Ruhrgas 'como la sociedad responsable de la importación de gas dotada de infraestructuras de transporte y contratos de aprovisionamiento'. Este veto tiene una validez de 10 años, extensible al final del periodo, en 2012.

Eon recurrirá a los tribunales si la CNE veta su oferta

En las distintas reuniones con analistas que han mantenido en los últimos días los responsables de Eon, éstos han manifestado 'estar tranquilos', pese al rechazo público del Gobierno español a su opa competidora por Endesa. El Ejecutivo ha ampliado por decreto las funciones de la Comisión de la Energía (CNE) para que pueda analizar y, en su caso, vetar, la compra de Endesa por Eon. En este caso, la alemana está dispuesta a recurrir a los tribunales españoles y europeos y solicitar, como medida cautelar, la suspensión del proceso. Aun con todo, en Eon están convencidos de que la Comisión Europea autorizará sin problemas la operación pues no plantea restricciones a la competencia. Además, según los directivos alemanes, como Bruselas de pronunciará a favor y mucho antes que la CNE, la decisión comunitaria servirá como medida de presión para que el regulador español no la vete y la acepte con condiciones.

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