Secretos de despacho

En Willis, como en casa

Antón Serrats ocupa un espacio cálido y le gusta trabajar con disciplina

Si algo busca Antón Serrats, vicepresidente y consejero delegado de Willis Ibérica, en su lugar de trabajo es sentirse cómodo, como si estuviera en casa. Y, precisamente, como si de su hogar se tratara, ha prestado mucha atención a la elección de los elementos decorativos de su despacho, con el fin de conseguir un espacio cálido y acogedor. Las paredes son de color crema, los muebles son de estilo inglés y las tapicerías están en armonía con el resto de la estancia. Ha conseguido, de esta manera, darle un toque distinguido al lugar en el que pasa, según reconoce, más horas de las que debiera.

Serrats, donostiarra de 53 años, viste un elegante traje de raya diplomática, perfectamente coordinado con el resto del atuendo, y desprende seguridad cuando habla. No duda al hablar. Su discurso es sereno y claro. Sólo vacila cuando se le pregunta si es exigente. En principio, él cree que no lo es, pero la duda se la despeja una colaboradora de su equipo cuando le asegura que sí que lo es, y mucho. 'Dicen que soy exigente, pero lo soy con todos, incluido yo mismo. Lo que sí doy es mucha responsabilidad a las personas. No me gusta estar encima de la gente en el día a día. En la compañía marcamos los objetivos y sabemos que tenemos que cumplirlos', matiza Serrats.

Lleva a gala ser del Norte y asegura que siempre tiene presentes una serie de valores y de principios propios de la gente de esa zona. 'Somos personas con disciplina, integridad, honestidad y lealtad. Eso es algo que ha marcado tanto mi vida personal como profesional'.

Si algo ha querido trasladar a Willis, grupo dedicado a la intermediación y asesoría de seguros y gerencia de riesgos, es precisamente un modelo de trabajo basado en la disciplina y en el trabajo en equipo. 'Es el pilar sobre el que se sostienen las empresas con liderazgo. Es importante tener un buen equipo, bien remunerado y conseguir que todas las decisiones se tomen a partir del consenso'. Su rigor le lleva a exigir que se cumplan todos los procesos establecidos.

Confiesa que es una persona tremendamente positiva. 'Lo veo todo con mucho optimismo, y eso es bueno porque, desde el puesto de un primer ejecutivo, hay que comunicar siempre en positivo. Hay que animar, nunca desalentar al personal, que es el que tiene que confiar en lo que le dices'.

Trabaja cerca de 12 horas al día y es algo que le preocupa. Porque si algo tiene que dar un primer ejecutivo es ejemplo. 'Los horarios son malos y es una práctica que debemos corregir, pero también somos una compañía de servicios y nos debemos al cliente'. En este sentido, añade que el sector de la correduría de seguros añade cierta complejidad, ya que se trata de una venta que haces una vez al año y, por tanto, 'debemos dar el mejor servicio para no perder la venta'. Se trata de un sector, explica, muy competitivo. 'Es feroz, sobre todo cuando se producen los vencimientos. Sólo se tiene una oportunidad y eso genera bastante estrés', afirma este ejecutivo.

En cuanto a la racionalización de horarios, asegura que en Willis, donde trabajan 400 profesionales, el departamento de recursos humanos se está ocupando de implementar unas jornadas de trabajo que favorezcan la conciliación entre la vida personal y la profesional de la plantilla. 'Si trabajas 12 horas luego tienes que tener tiempo para ti mismo'.

Serrats reserva todos los días, nada más salir del trabajo, un tiempo para practicar deporte. 'Liberas adrenalina y te despejas la mente. Son momentos de soledad, en los que puedes reflexionar y ver las cosas de otra manera'.

Una maqueta de un pesquero que le regaló su padre

Es un hombre muy apegado a su tierra. Prueba de ello es que casi todos los elementos decorativos de su despacho tienen que ver con San Sebastián. Si a algo le tiene cariño es a una maqueta de un barco de pesca que le regaló su padre, 'un hombre muy sabio', dice. En la pared tiene colgadas dos maquetas de la Copa de América, que le regaló uno de sus colaboradores cuando montaron la oficina de Santander. 'Me encanta el mar', explica.

En las paredes, también hay cuadros que le recuerdan a su infancia en Fuenterrabía. Muy presente tiene también a, lo que él llama sus tesoros, sus tres hijas, y a su esposa. 'Con la familia es con la que paso mis mejores momentos'. Además de la familia, cuando no trabaja le gusta esquiar, correr y jugar al golf. Mantiene un espíritu joven, ya que trabaja rodeado de una plantilla con una media de edad de 33 años. 'Eso le da vida a la organización, es gente con ganas'. Lo que sí exige es que tengan lo que denomina responsabilidad solidaria, 'para que nadie se ponga zancadillas'.