Laboral

Bruselas pide a los Quince que abran las fronteras a los trabajadores del Este

La Comisión Europea rogó ayer a los socios veteranos de la UE que abran sus fronteras a los trabajadores de los países del Este. Bruselas avala su petición con datos estadísticos que, a su juicio, desmienten las apocalípticas previsiones sobre una avalancha de inmigrantes tras la reciente ampliación.

El 30 de abril expira la restricción temporal que 12 países de la UE, entre ellos España, impusieron a la libre circulación de trabajadores procedentes de ocho de los 10 socios comunitarios (Polonia, Hungría, República checa, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania y Eslovenia) que ingresaron en la UE el 1 de mayo de 2004 (sólo Chipre y Malta se libraron).

Las capitales disponen de plazo hasta el 30 de abril para comunicar a Bruselas si desean prolongar las restricciones otros tres años más. Y parece que, al menos, Alemania y Austria . Pero el comisario europeo de Empleo, Vladimir Spidla, les inundó ayer de argumentos para que renuncien a esa prórroga. En su campaña, el comisario checo llegó a hacer un retrato idílico del mercado laboral europeo dos años después de la ampliación.

El traslado masivo de trabajadores del Este augurado en algunos países no se ha producido y 'el porcentaje de ciudadanos de esos países residiendo en los antiguos socios continúa estabilizado, antes y después de la ampliación' (en torno al 0,3% de la población activa). Los pocos emigrantes que han llegado (alrededor de un millón) ocupan generalmente puestos que dejan vacantes los trabajadores locales. Y su integración, lejos de ser problemática, sirve como complemento ideal al desarrollo económico del país anfitrión, según Spidla.

La conclusión, por tanto es inevitable. 'La Comisión urge a los Estados miembros a tomar en cuenta estas pruebas estadísticas y a dirigir a sus ciudadanos un mensaje positivo sobre las libertad de movimientos de trabajadores en la UE'. Bruselas recuerda, además, que, una vez levantadas, las restricciones pueden volver a imponerse (hasta 2011) si se produce una distorsión brutal del mercado laboral.

Aún así, parece difícil que Bruselas logre despejar la inquietud en los países vecinos de los nuevos socios. Entre otras cosas, por que el periodo analizado es muy breve y, según reconoce la CE, los datos sólo computan la inmigración legal.

Bruselas, de hecho, destaca que 'las restricciones han fomentado la economía sumergida y se ha producido un aumento excepcional en el número de trabajadores desplazados los que mantienen su residencia legal en el país de origen y en el de personas que se declaran autónomos'.

Además, Austria, uno de los países más reacios a levantar las restricciones, ha visto duplicarse en dos años el porcentaje de residentes procedentes de Europa del Este. De momento, por tanto, sólo las fronteras de Reino Unido, Irlanda y Suecia siguen totalmente abiertas.

España: inmigrantes muy cualificados y sin paro

España sólo recibió 11.255 trabajadores del Este en 2004, según los datos de la CE, que toma como referencia los permisos de trabajo expedidos. El Gobierno español parece dispuesto a suprimir las restricciones que impuso a esos trabajadores tras la ampliación. La inmigración de los nuevos socios se caracteriza, según el estudio comunitario presentado ayer, por un nivel de formación superior a la media del mercado laboral español. En España, además, la tasa de empleo de los residentes procedentes del Este (78%) es superior a la de los trabajadores locales (68%) y a la de los ciudadanos extracomunitarios (71%).