TRIBUNA

La seguridad, desafío para el transporte aéreo

La coincidencia de diversos incidentes aéreos, algunos lamentablemente con resultado de muerte, en los últimos meses del pasado año, ha convertido la seguridad aérea en un asunto de alta sensibilidad social. En consecuencia, un elemento que ya formaba parte de las prioridades de todos los agentes implicados en el transporte aéreo se presenta en estos momentos en España y en Europa como uno de los mayores objetivos para 2006.

El propio Congreso de los Diputados, por medio de su Comisión de Fomento y Vivienda, reunió a finales de noviembre a un grupo de expertos que analizaron la situación de la seguridad operacional internacional y las funciones de los organismos que las regulan, tanto a nivel mundial como en Estados Unidos y en la Unión Europea.

Es evidente que el enorme aumento del tráfico aéreo previsto para los próximos años exige de todo el sector la máxima atención en este tema. En esta reunión, todos los ponentes coincidieron en reconocer que los niveles de riesgo de accidente aéreo han sido sustancialmente reducidos en los últimos años, gracias a los grandes avances de la tecnología aeronáutica. En concreto, los niveles de seguridad aérea han venido incrementándose exponencialmente y se encuentran en un límite asintótico, pero es preciso disminuir aún más los riesgos, utilizando todos los recursos a nuestro alcance.

El Director de Transporte Aéreo de la Comisión Europea, Daniel Calleja Crespo, expuso en el Congreso la estrategia de la Unión Europea para la promoción de la seguridad aérea operacional en la aviación civil, que incluye un nuevo reglamento que prohibirá volar a todas las aerolíneas comunitarias y no comunitarias que no cumplan con las medidas suficientes de seguridad. Además de la publicación de la denominada lista negra de compañías aéreas no seguras en la aviación comercial mundial.

Todo ello contribuirá, sin duda, a mejorar la seguridad aérea actual y a elevar la transparencia informativa de las compañías aéreas a los pasajeros, pero no es suficiente. No podemos conformarnos con haber reducido los riesgos de accidente con las aeronaves de nuevo diseño, sino que hay que ser proactivos y aumentar los niveles de seguridad y de formación en todos los escalones que integran el sector aeronáutico.

En el debate se hizo patente, entre otros aspectos, la degradación de la formación de los nuevos pilotos debida a la desaparición de la Escuela Aeronáutica Nacional (ENA), al haberse diversificado la formación de los tripulantes de líneas aéreas en los centros privados de formación que actualmente vienen proliferando como negocio particular.

Por eso no puede hablarse de seguridad aérea sin analizar de forma integrada tres facetas fundamentales: la aeronave