5d. Para invertir

Productos financieros que ayudan a los demás

Colaborar con los que más lo necesitan e invertir no están necesariamente reñidos si se atiene a los productos, denominados solidarios, que comercializan algunas entidades. Aunque su distribución e incluso su oferta es limitada, salvo casos excepcionales como catástrofes o atentados que despiertan un mayor sentimiento de solidaridad, lo cierto es que no faltan algunos productos que destinan una parte de su comisión a los fondos de una ONG o a un determinado proyecto social. Sobra decir que son las cajas, quizás tradicionalmente con una mayor vocación social, las que cuentan con una oferta mayor.

Cuentas. Aunque se multiplican en momentos puntuales de catástrofes, algunas entidades mantienen operativas algunas cuentas que permiten a los clientes realizar depósitos para distintos fines. Caja Madrid es la más prolija y actualmente mantiene abiertas la de Cáritas Emergencia en Asia, Cruz Roja Ayudas Internacionales, Ayuda en Acción, Intermón Oxfam, Cáritas Emergencia Centroamérica y Fundación Anesvad.

Tarjetas. Constituyen el ejemplo más significativo de la unión entre negocio financiero y solidaridad y no faltan los medios de pago que destinan una parte de la facturación a una organización no gubernamental o a un proyecto social. Caja Madrid, La Caixa, Santander y el Popular comercializan tarjetas de este tipo. La tarjeta Unicef y la Intermón Oxfam son las que ofrece Caja Madrid. En el primer caso, la entidad cede un porcentaje de las cuotas anuales y de las comisiones generadas por las compras realizadas con la tarjeta en comercios. En el segundo caso, Intermón Oxfam obtiene hasta el 0,7% del importe de las compras realizadas y también cede parte de la cuota anual de las tarjetas.

El Santander, por su parte, cuenta con la tarjeta Visa Ayuda en Acción, que también destina el 0,7% de cada compra realizada a la financiación de proyectos de desarrollo de esta ONG.

La Visa Cruz Roja de La Caixa es otra tarjeta, en este caso enfocada a empresas, que permite colaborar en proyectos de ayuda humanitaria y cede el 0,4% de la facturación por compras a este organismo. Banco Popular, por su parte, ha elegido Aldeas Infantiles para destinar las ayudas de la tarjeta que lleva su nombre.

Microcréditos. Con menor vocación de repartir, algunas entidades comercializan estos productos que tienen como fin conceder financiación a los sectores más desfavorecidos. La Caixa y Caixa Galicia los contemplan en su oferta. En el caso de la caja gallega, el importe máximo es de 12.000 euros y el tipo de interés del 4%. BBK Solidarioa es otra de las iniciativas enfocadas a este objetivo.

Depósitos. BBK es una de las pocas entidades que cuenta con un instrumento de ahorro, el Depósito Solidario, que comercializa la fundación BBK Solidaria. Esta imposición a plazo fijo, que está remunerado al interés resultante de restar al euribor 0,5 puntos, consiste en que el titular consienta en destinar el importe invertido en la concesión de créditos con condiciones ventajosas a personas excluidas del sistema financiero. Además, el 50% de los intereses generados son donados por los titulares a un fondo de solidaridad que se destina a proyectos especiales, según la entidad.

Planes de pensiones. Ahorrar de cara a la jubilación también es posible con criterios solidarios. Así lo consideran en Banco Sabadell, que ha empezado a comercializar, en colaboración con Intermón Oxfam y el apoyo de Esade, un plan de pensiones denominado ético y solidario. Este plan invierte su patrimonio en los componentes de la cesta de valores del FTSE 4 Good Europe, que premia a las compañías con programas de responsabilidad social. En este caso, el Sabadell cede el 0,5% de la comisión de gestión a Intermón Oxfam para proyectos de desarrollo.