CincoRed

Las demandas obligan a Sony a retirar su polémico sistema anticopia de CD

Las protestas de los consumidores y el escándalo mediático han puesto contra las cuerdas a Sony BMG, que ha decidido retirar del mercado 4,7 millones de CD musicales y reembolsar su importe a los 2,1 millones de clientes que los habían comprado. Al escándalo se han sumado varias demandas presentadas en los tribunales de EE UU.

La causa de todo ello ha sido un pequeño programa llamado XCP incluido en los compactos musicales de Sony y que se instala en los ordenadores en los que se escuchan los discos. El sistema de DRM (Digital Rights Management) impide que se hagan más de tres duplicados. Pero para ello instala en los ordenadores un programa raíz (rootkit) que expone a graves amenazas la seguridad de las máquinas. Al poco de conocerse la existencia del programa ya circulaban varios virus y troyanos que explotaban estos agujeros de seguridad. Aunque usar sistemas DRM y tecnologías anticopia es legal en prácticamente todos los países, el problema es que el sistema concreto de Sony puede violar otras leyes de consumo o de privacidad.

Así lo ha entendido el fiscal del Estado en Texas (EE UU) que ha presentado esta semana una demanda civil contra la discográfica por violar la Ley de Protección de los Consumidores contra los Programas Espía . La combativa Electronic Frontier Foundation (EFF), referente en la defensa de los derechos digitales, ha llevado a los tribunales de California otra demanda, en este caso por una posible violación de varias leyes de protección de los consumidores. Incluso en Italia varios grupos de usuarios han solicitado una investigación, según han publicado varios medios esta semana.

La mayor parte de los CD con el sistema, llamado XCP e incluido en 52 álbumes distintos, de autores como Frank Sinatra o Celin Dyon, han sido distribuidos en EE UU, Japón y el Reino Unido, pero un análisis a través de internet por el experto Dan Kaminsky, señalaba que en España hay al menos 27.000 ordenadores en los que se ha colado el código malicioso de Sony, y aunque la discográfica no ha distribuido discos con este sistema en España, podrían haber sido comprados fuera.

La organización de consumidores FACUA, destacadamente beligerante en estos temas, no va a presentar denuncias, aunque reconoce que un consumidor podría pedir la devolución si se considera defectuoso el disco, o incluso remuneración si se causa un daño al ordenador, dice el portavoz de la organización, Rubén Sánchez, que critica la situación actual ante este tipo de sistemas, 'quien primero debería proteger a los usuarios son las administraciones, que en realidad están aprobando leyes que recortan los derechos de los usuarios de la cultura'.

Crítico también es el abogado español Carlos Sánchez Almeida, referente en la lucha por los ciberderechos en España: 'hay que cantar victoria porque puede ser un golpe mortal para los DRM, muchas discográficas pueden pensárselo dos veces la próxima vez'. Pero además, Almeida sentencia: 'lo grave es que se usan unas serie de herramientas para proteger la propiedad intelectual a costa de otros derechos de los consumidores'. Lo que se vislumbra en el horizonte es el uso extendido de nuevas técnicas anticopia en libros electrónicos, descargas musicales, películas, etcétera. La batalla sólo acaba de comenzar.

Los DRM, en los tribunales

Los DRM son sistemas que gestionan los usos de los contenidos, entre ellos la posibilidad de hacer copias. Son legales, y la mayor parte de las legislaciones de propiedad intelectual están modificándose para proteger su uso. Sin embargo, hay al menos dos sentencias favorables a asociaciones de consumidores en Francia que han denunciado estos discos como defectuosos. En España, la Asociación de Internautas denunció ante el Instituto Nacional de Consumo el uso de sistemas anticopia en un CD de Alejandro Sanz, pero el organismo rechazó la denuncia. 'En el futuro esto va a ir a más, si estos mecanismos anticopia se convierten en agresiones a los consumidores llegaremos a los tribunales', advierten desde FACUA.