Juan José Hidalgo

'Tras lanzar una idea hay que llevarla a buen fin'

Es un empresario que empezó de la nada y, según confiesa su principal tesoro ha sido siempre la intuición para abrir nuevas líneas de negocio en el sector turístico. Y así continúa. Quiere abrir mercado por la vía ferroviaria y preparar la compañía para salir a Bolsa.

Juan José Hidalgo, nacido en Villanueva del Conde (Salamanca) hace 64 años, da la sensación de tenerle miedo a pocas cosas y de poseer una gran seguridad en sí mismo. Emigró a Suiza cuando era jovencito y después de trabajar en distintos oficios, se colocó como transportista de emigrantes. Ahí comenzó el principio de lo que hoy es Globalia, un imperio turístico que cerrará este año con una facturación consolidada de 2.500 millones de euros. Esta conversación transcurrió en el marco del 8º Congreso Nacional de la Empresa Familiar, donde participó en una de las sesiones. Su intervención, sin papeles previos, fue campechana y directa, como la entrevista.

¿Improvisa siempre?

Bastante. No me gusta planificar demasiado, prefiero hacer las cosas en función de como se van desarrollando los acontecimientos. Y es algo que me ha ido bien porque sólo hay que ver cómo empezó la compañía y en qué posición se encuentra en estos momentos. He tenido que ir adaptándome a todas las modalidades de turismo que ha habido en España. Estamos creciendo un 20% en el lanzamiento de clientes. Si recibimos ahora a los clientes con una segunda vivienda se impone un modelo distinto, de transporte en vez de estancias hoteleras. Los consumos cambian. Tenemos que abrirnos a nuevos mercados, a los países del Este y a China.

Pero los negocios requieren de planificación y estrategias.

En los negocios lo que hay que ser es intuitivo, visionario y ser el primero en lanzar ideas. A mí me ha ido bien con esa fórmula.

¿Esa es la clave del éxito?

Después de lanzar una idea tienes que llevarla a buen fin. Es necesario ser serio y saber cumplir con las obligaciones, que la gente pueda confiar en ti, que los cargos directivos con los que trabajas te den confianza.

Usted es un empresario que empezó de la nada, ¿echa en falta más espíritu emprendedor en España?

Lo hay, pero ahora todo es más fácil. Yo estuve en mi pueblo hasta los 20 años. Era el mayor de nueve hermanos y tuve que empezar pronto a trabajar. Pasé cinco años en Suiza entre vacas y luego otros cinco conduciendo un autobús. Después di un vuelco a mi vida y cambié el transporte por carretera al transporte por avión. Decidí dar un vuelco a mi vida y hacer algo nuevo. Lo necesitaba. A principios de los años ochenta comencé a transportar a turistas. Después inicié la aventura de Air Europa, pero vino la crisis de la guerra del Golfo y sufrí mucho. Después con la Expo de Sevilla volvió el relanzamiento. Y un año más tarde se me abrieron los cielos.

¿Cuál fue la razón?

Que se me permitió competir con Iberia y a partir de 1994 empezamos a crecer y hasta hoy hemos tenido un crecimiento de hasta un 20% anual. Hemos tenido un bache en 2001, cuando los atentados de Nueva York y un año más tarde tuvimos que adelgazar la compañía, pero este año cerraremos con 2.500 millones de euros de facturación consolidada y 13.000 personas en plantilla. Lo importante es saber adaptarse a todos los cambios, pensar y decidir todos los días. Muchas veces me he equivocado, pero eso no me ha hecho tirar la toalla.

Tiene 64 años, ¿no ha pensado en ningún momento en jubilarse?

No tengo intención, mientras que esté fresco y bien no veo la razón por la que tenga que retirarme. Disfruto mucho con lo que hago, le dedico al trabajo todas las horas del día. Y cuando no trabajo me relajo jugando al golf y a las cartas. De lo que me he retirado ha sido del fútbol.

¿Por qué dejó la presidencia del Salamanca?

Porque yo quería que el fútbol fuera como una empresa y estoy convencido de que tiene que funcionar de esta manera, pero los equipos, sobre todo si son pequeños, lo tienen muy difícil porque el déficit es galopante. Yo quería conseguir más ingresos para el fútbol, pero no pude. Se necesitan más ayudas para lo equipos pequeños, que no tienen una televisión autonómica. Las diferencias con los grandes son enormes y está demostrado, como ocurre con todo, que los mejores no son los que mejor funcionan.

Explique esa teoría.

Tener seis botas de oro en el gallinero lo único que hace es que al final revienta ese gallinero, porque todos quieren mandar. Yo tengo una plantilla de 13.000 personas y si el 50% quiere gobernar sería un desastre. Unos son los que tienen que mandar, otros coger el teléfono y otros barrer los despachos, así tiene que ser la distribución. No pueden mandar todos.

'Mis hijos han de ganarse el puesto día a día'

Sus dos hijos trabajan con usted, no debe ser fácil para ellos.

Soy muy exigente con todo el mundo y mucho más con ellos. No llevan demasiado bien trabajar conmigo porque se lo tienen que trabajar día a día. Mis dos hijos, Javier y María José, tienen un sueldo igual que el resto de los directivos y ellos saben que han de ganarse el puesto día a día.

¿Qué índice de rotación de directivos tiene en la empresa?

Tengo que decir que no es fácil aguantarme y trabajar conmigo, pero los directivos me soportan bastante. Ahora tengo directivos, cabezas de grupo, que llevan sin cambiar entre cinco y seis años. Es bastante porque anteriormente se fueron bastantes. Eso significa que ahora hacen mejor las cosas.

¿Acepta las críticas con facilidad?

Las acepto porque escucho a la gente, aunque a la hora de tomar decisiones las tomo yo. Me gustaría, por ejemplo, que mis hijos y los directivos tomaran más decisiones de las que toman, pero se apoyan en el tema de alto riesgo conmigo.

¿Tiene resuelto el tema de la sucesión?

Estamos trabajando en ello desde hace tiempo. He hecho a mis hijos y a mi mujer socios de la empresa y creo que, poco a poco, empiezan a esta preparados para hacerse cargo de ella. Siempre les he dicho a mis hijos que tienen que sudar la camiseta.

¿En qué fase está la salida a Bolsa de Globalia?

Es un tema que tiene que madurar y preferiría no hablar más del tema porque ocurre que muchas veces anuncias que viene el lobo y luego no acaba por llegar. Si eso finalmente ocurre nos tendremos que adaptar a la llegada de nuevos consejeros. Ahora tenemos un consejero del Banco Popular y es posible que entre uno de Unicaja.

¿Y usted cómo se ve como empresario?

Me veo como un empresario modélico, perfecto. Tengo mucho mérito porque he creado un grupo empresarial, he abierto iniciativas y todo ello desde la nada. Creo que soy una persona honrada y puedo ir con la cabeza bien alta.