Wim Duisenberg

El primer presidente del BCE fallece a los 70 años

El holandés, promotor del euro y defensor de la estabilidad económica, muere a los 70 años

El ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), el holandés Wim Duisenberg, de 70 años, fue encontrado ayer muerto en su casa del sureste de Francia, según informó la policía francesa. La vivienda de Duisenberg se encuentra en la localidad de Fauçon, en el departamento (provincia) de Vauclause. Las causas del deceso de Duisenberg no habían sido divulgadas por la Gendarmería al cierre de esta edición. No obstante, según los primeros indicios, fue víctima de un ataque cardíaco, según fuentes judiciales.

Nacido en Heerenveen (norte de Holanda) el 9 de julio de 1935, Duisenberg dirigió el BCE desde mayo de 1998 hasta el otoño de 2003, cuando le sustituyó el francés, Jean-Claude Trichet. No obstante, su protagonismo en la política económica europea está unido al nacimiento e introducción del euro como moneda única de la Unión Europea, proceso que él pilotó desde su cargo en el BCE.

Willem Frederick Duisenberg, que estaba casado y era padre de dos hijos, contaba con una solida formación económica. Se doctoró en 1965 con una tesis sobre Las consecuencias económicas del desarme y se inició como economista en organismos internacionales, de 1965 a 1969, en el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde trabajó como asesor.

Más tarde regresó a Holanda, donde permaneció un año trabajando como asesor del Banco Central Holandés y, más adelante, como profesor de Macroeconomía en la Facultad de Economía de Amsterdam, hasta que en 1973 fue nombrado ministro de Economía en el gobierno presidido por Joop Den Uyl, puesto que ocupó hasta 1977. Durante su mandato vivió la crisis del petróleo y en los primeros años defendió una política financiera de alto endeudamiento público, aunque acabó dando un golpe de timón hacia una línea de máxima austeridad. Esta posición la mantendría después en el BCE.

A partir de 1982 pasó a dirigirel Banco Central Holandés, puesto que ocupó durante 15 años, y tomó en 1997 las riendas del organismo precursor del BCE, la Institución Monetaria Europea (IME), del que fue miembro desde su creación en 1994. En la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno que tuvo lugar en Bruselas el 2 de mayo de 1998 fue nombrado presidente del BCE, entidad que dirigió hasta octubre de 2003.

Duisenberg era autor de numerosos estudios económicos, y entre destacan El FMI y el Sistema Monetario Internacional (1966), El equilibrio británico de pagos (1969), o Comentarios sobre la inflación importada. Tras su retirada del BCE, fue nombrado el año pasado administrador de la compañía aérea Air France, dentro del proceso de renovación de la empresa tras la absorción de la aerolínea holandesa KLM.

Tras conocer le noticia de su fallecimiento, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, expresó su 'gran tristeza' por la muerte de Wim Duisenberg, quien jugó 'un papel primordial' en la puesta en marcha del euro. Duisenberg desempeñó 'un papel primordial en la puesta en marcha de la moneda única y en la estabilidad del euro, que se afirma como un elemento motor de la construcción europea', destacó Villepin. En un comunicado, el primer ministro galo envió sus condolencias al presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, su sucesor en el cargo, así como a todo el personal de la entidad con sede en Fráncfort (Alemania).

El gran enemigo del desequilibrio presupuestario

Durante su mandato al frente del BCE, Wim Duisenberg rechazó abiertamente las políticas presupuestarias de los países de la zona euro que arriesgaban el Pacto de Estabilidad. En este sentido, siempre ofreció a Bruselas el apoyo incondicional del instituto emisor europeo en la lucha contra los déficit públicos. Sin ir más lejos, el mismo día de su relevo, calificó de 'inquietante' la falta de medidas por parte de los países con mayores desequilibrios de sus cuentas públicas.

Así, Duisenberg animó a su sucesor en el BCE , el francés Jean-Claude Trichet, a continuar su particular batalla y a que no se rindiera ante las presiones de Alemania y de su propio país de origen, Francia.