EDITORIAL

EE UU recela de China

Estados Unidos debate estos días acaloradamente sobre si debe o no frenarse la creciente influencia de China sobre la economía norteamericana. El Congreso presiona para frustrar la oferta de compra sobre Unocal, la novena petrolera de EE UU, por parte de CNOOC, controlada al 70% por la República Popular. La desconfianza tiene relación también con otras ofertas de empresas chinas sobre negocios como los PC de IBM y con el impacto de la liberalización textil. A la vez Pekín se resiste a revaluar su moneda, como le pide con insistencia Estados Unidos.

Una consecuencia de la transformación económica de China es que está pasando de inversor pasivo -tras Japón es el segundo comprador de deuda norteamericana- a activo. El caso de Unocal no amenaza, según los expertos, la seguridad nacional, dado que las reservas que cuenta esta compañía están sobre todo en Asia. Pero la carga simbólica de la transacción sería enorme, lo que abre la tentación proteccionista. En su día, EE UU también receló del Japón emergente, pero entonces estaba seguro de que ese país era un aliado. A China todavía se la ve más como rival.