EDITORIAL

Bolsa fuerte, economía débil

Las Bolsas se mueven estos días cerca de sus niveles más altos en cuatro años para sorpresa de algunos expertos. æpermil;stos no entienden que el reciente rally alcista haya coincidido con una cascada de factores macroeconómicos adversos, desde los precios máximos del petróleo a la constatación de que el crecimiento europeo es más débil de lo esperado, pasando por un euro débil a consecuencia del frenazo político en la construcción europea y por unos déficit insostenibles en Estados Unidos. El factor más positivo de este escenario, el que está animando a los mercados bursátiles, es que se alejan las posibles subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. Con los tipos en sus niveles actuales, no hay alternativas inversoras atractivas a la renta variable, que sigue recogiendo una elevada liquidez.

Dadas las ganancias acumuladas en lo que va de año, algunos observadores son cautos sobre lo que puede ocurrir en el segundo semestre. Los analistas consultados por este periódico aún ven cierto recorrido en lo que queda de año, aunque modesto, del 3% para el Ibex 35. Son previsibles las recogidas de beneficios en los próximos meses, pero el fondo del mercado parece seguir siendo alcista.

¿Es arriesgado seguir apostando por alzas en la Bolsa? No si se observa la tendencia del mercado en los últimos meses. El mercado se ha acostumbrado a asumir ciertos riesgos, en particular los geopolíticos, y las persistentes alzas en el precio del petróleo no han detenido, aunque sí desacelerado, la economía mundial. Este escenario sí que está prolongando cierto sesgo defensivo en las estrategias de inversión, que una vez más se centran en los grandes valores y, en especial, aquellos que ofrecen más rentabilidad por dividendo. La clave, insisten los expertos, va a estar en elegir bien los valores. No todos evolucionan igual cuando las dudas pesan demasiado en el parqué.