Haroldo Castro

'Nosotros solos no podemos salvar el mundo'

Este brasileño lleva 30 años dedicado a la preservación de la biodiversidad, para lo que cree que es fundamental la colaboración de las empresas

El científico Norman Myers identificó en 1988 diez zonas del planeta donde hay una gran riqueza de especies expuestas a un alto riesgo de extinción. Conservation International (CI) ha continuado los trabajos de Myers, intentando promover proyectos que protejan estas zonas de gran riqueza natural para lo que siempre ha estado abierto a la colaboración con las grandes multinacionales. Haroldo Castro, miembro de esta ONG casi desde su creación, visitó España invitado por la Fundación Biodiversidad para hablar de las nueve nuevas zonas que se han sumado al mapa de los puntos calientes que concentran la mayor biodiversidad y la más amenazada del planeta.

Pregunta ¿Cómo han intentado acercarse a las grandes corporaciones?

Respuesta Trabajamos muy cerca de la empresas. No tenemos esa posición radical de que son ellas las destructoras del mundo. Hace cinco años, Ford nos dio 25 millones de dólares para montar el Centro de Liderazgo Medioambiental de los Negocios, que es una división de nuestra organización que se ocupa de buscar las mejores prácticas empresariales.

P ¿Hay empresas españolas entre sus mejores prácticas?

R Estamos trabajando con las empresas del país donde estamos presentes o con las grandes multinacionales, como la petrolera como Mobil en Perú o Bolivia. Ellas hicieron su exploración en busca de nuevas explotaciones en helicóptero. Les costó un poco más pero evitaron abrir una carretera que devastara la Amazonia peruana que a largo plazo, tendrá repercusiones positivas.

P ¿Han avanzado la conciencia medioambiental de las empresas?

R Sin ninguna duda, se ha avanzado desde la cumbre de Río en el 92. Las empresas no tienen otra opción: tienen que tratar el medio ambiente como un tema muy serio. Las corporaciones estadounidenses son las más sensibles, porque en su país hay una fuerte conciencia ambiental, y tienen un respeto muy grande por el consumidor. Pero hay empresas madereras de Malasia o con intereses chinos que no tienen que dar cuentas. Es una ventaja trabajar con firmas europeas, americanas y hasta japonesas porque no quieren hacer nada que vaya a dañar su imagen. Además, quieren buscar sostenibilidad en sus acciones.

P ¿Qué sectores son los más sensibles?

R Cada industria tiene un impacto en el medio ambiente, que puede ser minimizado. Cada empresa puede hacer algo. Un ejemplo es el ecoturismo, que por ejemplo estamos tratando de crear en Madagascar, un lugar donde están siete de las ocho especies de baobas que existen en el mundo. Dreamworks va a realizar una película, llamada Madagascar, en la que estamos colaborando para promover allí un turismo sostenible. Estamos trabajando con el Gobierno, ONG y el sector privado. Nosotros solos no podemos salvar el mundo. Hay que trabajar en alianzas.

P ¿La pérdida de especies es parte de la evolución natural?

R La ciencia calcula que sólo tiene identificados el 10% de las especies, alrededor de 1,7 de las 100 millones que se calcula que existen. El problema es estar destruyendo especies que ni tan siquiera conocemos. Queremos ganar tiempo para descubrir nuevos recursos o medicinas. Tenemos un efecto de destrucción provocado por el hombre que se compara con el que terminó con los dinosaurios de forma natural. Cuidar la biodiversidad es una cuestión de proteger nuestra forma de vida.

España, uno de los puntos calientes

Hoy existen 34 puntos calientes identificados por CI, en colaboración con 400 científicos. En ellos, que representan un 2,3% de la superficie terrestre, habitan el 75% de los mamíferos, las aves y anfibios más amenazados del mundo. España está considerada como uno de esos puntos. Esto significa que ha desaparecido un 70% de su vegetación original, aunque que todavía cuenta con 1.700 especies endémicas, pero su riqueza natural está en juego.