Crónica de Manhattan

Tasas para los aliados

Cuando a principios de este mes el presidente George W. Bush presentó su proyecto de presupuestos para 2006 es posible que ya intuyera que, además de la oposición demócrata, algunos lobbies y aliados que, generosamente habían contribuido a su campaña de reelección, se iban a poner en pie de guerra.

Uno de ellos, la Asociación Nacional del Rifle (NRA en sus siglas en inglés) lo ha hecho ya porque cree que con estas cuentas, el Gobierno quiere introducir un nuevo impuesto indirecto, algo que parece muy alejado de lo que hasta ahora ha sido el plan de un presidente que aborrece los gravámenes.

Desde luego, se contaba con que la presión del inmenso déficit hiciera mella en la política de gastos, máxime cuando Bush es el presidente que mayores recortes fiscales ha introducido en el país. Y así ha sido. La Casa Blanca anunció un presupuesto austero para recortar el actual déficit a la mitad en 2009.

Estas cuentas pretenden aplicar la tijera a algunos programas sociales. Parte va a recaer en tradicionales votantes del partido de Bush, que no siempre se localizan en los Estados más ricos. Entre los más afectados están los agricultores a los que se les rebajará parte de los subsidios a partir de 2006. Nada de esto gusta en los estados republicanos del sur, productores de algodón.

Pero también hay novedades en el apartado de los ingresos a través de nuevos tributos o alzas de éstos. Los miembros de la NRA, normalmente cercanos al partido de Bush, pueden verse afectados de lleno por algo que, consideran un impuesto indirecto. No se habla de grandes cifras pero desde esta organización se ha puesto ya el grito en el cielo por que no se sabe aún si, como se temen, terminarán contribuyendo más a las arcas del Estado a través de una nueva tasa sobre explosivos.

Dependiendo de lo que se defina como explosivo, el gravamen puede encarecer las municiones. La industria de la minería y los explosivos ya está en contra de esta tasa con la que se pretende elevar la financiación de la agencia estatal que regula sus actividades. La Casa Blanca considera este gravamen como una reducción en el gasto del rgansimo más que como un aumento general de la fiscalidad.

Tecnicismos aparte, en la NRA están enfadados. No son los únicos porque en el nuevo presupuesto hay más tasas como ésta, hasta 15. Algunas entran en un terreno políticamente pantanoso como el de las prestaciones médicas a los veteranos de guerra. Uno de cada tres veteranos que tiene derecho a este beneficio social va a pagar el doble que hasta ahora por las medicinas. Se trata de los veteranos que tienen unos ingresos por encima de un cierto baremo y no están inhabilitados a resultas de su servicio en el Ejército. Ellos deberán abonar, además, otra tasa anual para participar en este programa sanitario.

Con las tropas desplegadas en la 'guerra contra el terrorismo', la oposición a estos tributos puede ser aún más incomoda políticamente para Bush que la de la NRA.

Pero ya lo avisaban los economistas que ven imposible cuadrar los actuales gastos federales con tanto recorte de impuestos. Ello avisan que para reducir el déficit el presidente tiene que elegir entre cuestiones que políticamente son 'imposibles' de abordar en una primera legislatura.

Ahora solo tienen que estar de acuerdo con Bush los congresistas que en 2006 se presenten a la reelección.