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Lealtad, 1
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El oso hiberna con un ojo abierto

En el sofisticado mercado financiero en que se ha convertido Estados Unidos, la apabullante oferta de productos permite satisfacer las necesidades de cualquier inversor, sea cual sea su perfil de riesgo. Dentro de la oferta más agresiva existe un tipo de fondo de inversión cuyo objetivo exclusivo es obtener rentabilidades con los descensos de las Bolsas. Allí, en Wall Street, donde el toro es metáfora de subidas bursátiles y el oso lo es de mercados bajistas, estos fondos han sido bautizados como bear funds o fondos oso.

Entender el comportamiento de estos productos no tiene ningún misterio. Es tan sencillo como que se gana cuando el mercado pierde. Para ello los gestores hacen uso de futuros y opciones con las que apuestan por el descenso de índices y acciones. El objetivo que persiguen los convierte en una apuesta de riesgo elevado, principalmente porque la tendencia natural de los mercados de valores es a ir subiendo a medida que la economía y los beneficios de las empresas mejoran. Sin embargo, son un instrumento idóneo para protegerse en las épocas de crisis, aunque sin considerar esta inversión como apuesta exclusiva.

Con una filosofía de inversión como la de estos fondos no es difícil imaginar que su comportamiento fue extraordinario en los años 2001 y 2002, ejercicios en los que el S&P 500 perdió un 13% y un 23%, respectivamente, y el Nasdaq un 21% y un 31%. Obviamente, las subidas de 2003 y 2004 han perjudicado a las carteras de estos productos, que han comenzado a la baja también el ejercicio 2005.

Sin embargo, las perspectivas de los gestores de los fondos oso no son malas para los próximos meses. Al menos para los fondos oso que se gestionan activamente, es decir, que no se limitan a apostar contra un índice sino que analizan compañías con potencial de caída.

Dicen los gestores que son muchas las empresas que han subido demasiado en el último rally y que ahora deben corregir. Al parecer, el oso hiberna con un ojo abierto, sabedor de que tanto máximo seguido no puede ser bueno. mrodriguez@cincodias.es

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