Motor

El futuro de General Motors, marcado a tijera

El plan de saneamiento anunciado por General Motors para sus fábricas europeas permitirá, según el consorcio, que se elimine el exceso de capacidad en el continente, se reduzcan sus millonarias pérdidas y se recorten gastos estructurales en 500 millones de euros anuales. Además, el anuncio de que no habrá despidos forzosos ha sido bien acogido por la clase política y los sindicatos. Sin embargo, no todo han sido parabienes. Bastantes expertos desconfían de que los recortes sean la solución para sus problemas en todo el mundo.

Estos analistas apuntan que lo que GM tiene que hacer en Europa es, más que recortar costes, aumentar las inversiones. La pérdida de calidad y la lentitud de Opel respecto a sus competidores a la hora de modernizar su gama de modelos, fueron, en gran parte, responsables de la crisis en los 90. Desde 1993, la compañía ha visto caer su cuota de mercado en Alemania en siete puntos. 'GM tiene que invertir milles de millones para sacar al mercado una nueva generación de modelos atractiva', afirma Frank Biller, del banco Baden-Wüttemberg. El consejero delegado de GM Europa y ex presidente de Opel, Carl-Peter Forster, ha insistido en que el grupo mantiene su proyecto de lanzar 45 nuevos modelos y versiones en cinco años, pero también ha dicho que las cifras de ahorro tienen que ser muy superiores a los 500 millones previstos.

En EE UU, el mercado tampoco es favorable y buena parte de su política ha sido también la del recorte, en este caso de precios. El consorcio, de hecho, acaba de lanzar una nueva promoción con la que prevé compensar la caída de ventas de noviembre (un 17%) que ha dejado su cuota en uno de los puntos más bajos, el 24,8%. Esta campaña incluirá descuentos de hasta 6.500 dólares que afectarán al margen operativo. Esta ratio fue en el último trimestre del 1%. Y eso que en lo que iba de año había logrado subir hasta el 2,2% frente al 1,7% de 2003.

No en vano, la gran meta del presidente Rick Wagoner es mantener en lo posible una cuota de mercado doméstica que no hace más que recortarse debido, en buena medida, a la competencia de los fabricantes japoneses.

Y las perspectivas del mercado para el año que viene tampoco son las mejores. Según un informe de Stephen Girsky, analista de Morgan Stanley, el mercado se mantendrá 'débil con altos inventarios'. 'Tenemos unas previsiones de ventas en EE UU de 16,6 millones de vehículos en 2005 frente a los 16,7 millones con los que creemos que cerrará este año'.

GM también sabe lo que es aplicar tijera a la producción. En las últimas semanas, el grupo ha anunciado planes para cerrar dos plantas, eliminar un turno en una que ensambla camionetas y reducir empleo en otra de todoterrenos en Oklahoma, con un total de 3.300 empleos afectados. Otros 9.000 pararán una semana o mas a principios de año. GM quiere fabricar un 7,1% menos en el primer trimestre de 2005 que en 2004.

La tendencia no es nueva. GM ha reducido personal desde 2001 al 4% anual, mientras que Nissan y Toyota, por ejemplo, han expandido sus operaciones.

Fiat 'defenderá' la venta a GM

Los quebraderos de cabeza de General Motors no sólo provienen del mercado. Sus antiguos aliados parecen querer poner en problemas al gigante estadounidense. El consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne, aseguró el viernes en el diario New York Times que 'defenderá' su derecho de vender su filial automovilística, Fiat Auto, a General Motors.

Ambas compañías suscribieron a principios de la década un acuerdo de colaboración. Este pacto recogía una opción, según la cual Fiat puede vender sus actividades de automóviles a General Motors en el período comprendido entre el 24 de enero de 2005 y el 24 de julio de 2010.

General Motors, por su parte, duda sobre la validez de esta opción desde que se produjera la ampliación de capital de Fiat hace un año y la venta de su división de crédito de automóviles Fidis a varios bancos. Los dos grupos se comprometieron a no emprender acciones legales antes del próximo 15 de diciembre.

Ayer, Marchionne señaló que, 'en el momento en que Fiat firmó estos documentos, estaba muy claro que una de las opciones posibles, e incluso probables, era una fusión de su actividad automovilística con General Motors'. 'No podemos cambiar ahora esta alianza porque los mercados hayan evolucionado o porque la economía no se comporta tan bien como cabría esperar', añadió. 'Nos defenderemos', agregó