EDITORIAL

Una negociación colectiva difícil

El presidente de la patronal, José María Cuevas, hizo ayer un balance sobre la situación económica del país y las perspectivas de futuro bastante desalentador. Según el máximo responsable de la CEOE, el escenario económico ha empeorado en los últimos meses debido a la escalada en los precios del petróleo, la desaceleración del ritmo de crecimiento y la progresiva pérdida de competitividad de la industria española. Además, en Europa en su conjunto, 'se ha olvidado la ética del trabajo', implantándose jornadas superreducidas, prejubilaciones masivas y prestaciones sociales demasiado generosas. Sin embargo, es precisamente en Europa donde Cuevas cree que hay que buscar la salida a esta aparente crisis: 'Hay que tomar nota del modelo alemán'. Es decir, que en aquellos sectores y empresas que atraviesen dificultades hay que estar dispuestos a trabajar más horas y cobrar menores salarios si no queremos ver cómo empieza a destruirse empleo. Y hay que establecer estas reglas por convenio.

Cuevas reconoció que no tiene quejas sobre el trato recibido del Ejecutivo socialista, pero no pudo evitar un toque de nostalgia al recordar que, hace menos de un año, se daba por segura la reelección del Partido Popular, 'que cabalgaba sobre sus éxitos en economía, en lucha antiterrorista y, por qué no decirlo, en protagonismo internacional'. La posibilidad de que el cambio de signo político en el Ejecutivo dificulte las relaciones con Estados Unidos es vista con creciente preocupación por algunas empresas. Sobre todo en un momento en el que nuestro déficit comercial está restando más de un punto al crecimiento de la economía.

Un mensaje, pues, de preocupación y dureza. Preocupación ante un panorama económico que, a todas luces, es más sombrío que el de hace un año. Y dureza ante un proceso de negociación colectiva que, si se enquista, puede provocar disrupciones importantes en la actividad económica del país.