Crisis

US Airways, otra aerolínea histórica contra las cuerdas

Por segunda vez en 25 meses, US Airways volvió a instar el domingo la suspensión de pagos. La aerolínea llevaba apenas un año y medio operando con el plan de reorganización que le había permitido salir de la primera y que se ha revelado insuficiente pese a que entonces ganó la confianza de varias empresas, el fondo de pensiones de Alabama y el Gobierno, que sumaron fondos para que saliera de la crisis.

En esta segunda suspensión de pagos, a la que llega tras no conseguir una ronda más de recortes de costes de su plantilla, US Air está más debilitada que en la primera.

Ahora la empresa debe contar con sus ingresos y liquidez (1.450 millones de dólares) para seguir operando ya que no tiene acceso a crédito. Esto le puede dejar en la cuerda floja a principios del año que viene, según un análisis publicado ayer por Standard & Poor's. En ese caso la aerolínea, con activos valorados en 8.800 millones y un pasivo de 8.700, podría ser liquidada.

La empresas ahora en crisis existían antes de la desregulación del sector en 1978

Antes de llegar a ese escenario, la dirección de US Airways, liderada por su consejero delegado, Bruce Lakefield, tiene 120 días para presentar un plan de salida de esta crisis, que ya han adelantado debe ir encaminado a transformar la empresa en una aerolínea de bajo coste.

Para ello, los trabajadores deben aceptar una segunda ronda de recortes salariales (unos 800 millones de dólares) que no quisieron asumir antes del domingo. Los trabajadores, que ya cedieron antes 1.900 millones, dicen que la empresa no tiene credibilidad.

La situación es delicada también porque los inversores no confían en aerolíneas que repiten suspensión de pagos. Solo Continental emergió en 1986 y 1990 de una situación así, pero la coyuntura para el sector es ahora más severa. De hecho, US Airways es la tercera empresa del sector en esta situación (United y Alaska llevan ya meses en ella) y puede que no sea la última. Desde Delta se avisa que pueden llegar a esta situación a fin de mes.

Los analistas coinciden en calificar el mercado de duro por el 11S, las medidas de seguridad, la rebaja de tarifas y 'precios de carburante que compiten con el coste del Chanel n.5'.

Pero no es duro con todos. Las empresas que ahora están contra las cuerdas son aquellas que existen y tienen un modelo de negocio anterior a 1978, el año en el que Jimmy Carter puso en marcha una profunda desregulación para animar la competencia.

A estas aerolíneas históricas que ofrecían 'servicio a todos los sitios desde donde sea', se las conoce como Legacy Airlines y quedan siete. æscaron;nicamente en Continental, American y Northwest no hablan de quiebras.

Según un informe de junio de la oficina de la Intervención federal (GAO), aunque hace más de 25 años que se desreguló el mercado 'algunos de los cambios que inciden en su competitividad ocurren ahora, especialmente en los últimos cuatro años'.

Según este informe las legacy airlines han ido perdiendo mercado en favor de las más agresivas aerolíneas de bajo coste y no están pudiendo mantener la estructura de negocio y costes que en el pasado y gracias a unos buenos márgenes se permitieron atractivos planes de pensiones y una buena red de infraestructuras. 'Ahora no pueden recortar costes de forma rápida y efectiva' y menos, dice la GAO 'mientras, las aerolíneas de bajo coste está usando sus ventajas competitivas, menos costes laborales y menos infraestructura, para expandir su mercado como nunca'. Para los expertos es notable cómo han capeado la crisis del 11S unas y otras aerolíneas. Las legacy, cuya demanda ha bajado un 10% desde 2000, se endeudaron pero no salieron de las pérdidas, las baratas, tuvieron que endeudarse menos y con mejor crédito porque tenían beneficios.

Un dato de la GAO: 'La legacy airlines en los últimos tres años han perdido 24.300 millones de dólares. En ese periodo las de bajo coste (entre ellas JetBlue, Southwest y Spirit) han ganado 1.300 millones'.

Sangría de empleos y salarios

Los sindicatos de US Airways dicen haber perdido la confianza en la empresa. Son más de 28.000 trabajadores que ya cedieron y en la primera suspensión de pagos recortaron sus salarios 1.900 millones de dólares.

Según la oficina de Intervención federal (GAO) no son los únicos. Entre octubre de 2001 y finales de 2003 se han reducido 12.700 millones de costes operativos en las siete aerolíneas conocidas como legacy (el 14,5%) y la mayor reducción vino de los salarios: 5.500 millones del total.

Además estas aerolíneas históricas han reducido buena parte de su plantilla. Solo US Airways ha visto como sus filas disminuían un 38%, un porcentaje similar al de recortes de otras aerolíneas históricas.

Continental ha seguido adelante estos tres últimos ejercicios con las menores pérdidas de plantilla entre todas: el 17%.

En el caso de US Airways la situación es complicada políticamente. La mayor parte de la plantilla es de Filadelfia, uno de los estados en donde Bush se juega la reelección. Las autoridades ya han dicho que no es tarde para encontrar una solución a esta crisis.