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Diez premios Nobel de Economía dan su respaldo a John Kerry

El presidente Bush y su Administración se han embarcado en una política imprudente y extrema que pone en peligro la salud económica de nuestra nación'. Estas no son las palabras de un radical de izquierda estadounidense, sino el principio de una misiva escrita por diez premios Nobel de economía. Entre los firmantes de la Carta Abierta al Público Americano figuran nombres como Joseph Stiglitz, Paul Samuelson, Douglas North y William Sharpe. Todos ellos ha tomado partido ante las elecciones presidenciales de EE UU que se celebrarán en noviembre, y lo han hecho por John Kerry, el candidato demócrata.

En su pliego de cargos, los laureados economistas aseguran que las diferencias entre los programas económicos de Kerry y Bush son mucho más grandes que en comicios anteriores. 'El presidente Bush cree que los recortes fiscales que benefician a los americanos de más recursos son la respuesta a todos los problemas económicos', explican. Estos catedráticos de las Universidades de Berkeley, Stanford, Pennsylvania, San Louis, MIT y Columbia, consideran que las rebajas fiscales puestas en marcha por el presidente 'han estado pobremente estructuradas y no han sido suficiente estímulo para la creación de empleo'. También critican que se haya pasado de un presupuesto con superávit a un 'enorme déficit'.

Stiglitz y sus compañeros epistolares creen que Bush es un 'irresponsable fiscal', algo que no es la primera vez que se oye en el país por parte de los expertos, y que ha dejado a EE UU 'y la estabilidad global a merced de los cambios en los sentimientos de inversores extranjeros y nacionales'.

Las credenciales del presidente de EE UU en el manejo de las arcas públicas también han sido cuestionadas por economistas próximos al Partido Republicano

La carta que lleva la firma de estos Nobeles termina dando su confianza a Kerry, de quien esperan que devuelva la 'responsabilidad fiscal' al país y haga inversiones en capital humano, es decir, en los sistemas de educación y de salud.

No es la primera vez que economistas de alto nivel critican las políticas de Bush. Paul Krugman, recientemente premiado con el Príncipe de Asturias, lanza sus diatribas contra el presidente cada semana desde su columna en The New York Times. La novedad reside ahora en que la ofensiva coincide con las críticas de otros expertos, a priori más cercanos a Bush, como Douglas J. Holtz-Eakin, economista jefe del Consejo de Economistas de la Casa Blanca y ahora director de la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO, en sus siglas en inglés). Holtz-Eakin fue, en su día, uno de los encargados de defender la teoría de que el crecimiento económico proporcionado por la rebaja de impuestos compensaría los menores ingresos a la caja del Estado.

El nombramiento de Holtz-Eakin para esta oficina no política sino técnica, no gustó en el partido demócrata porque se pensó que estaba demasiado significado ideológicamente como para mantener su independencia. Pero los últimos informes emitidos por la CBO dan mas razones al partido de Kerry que al de Bush. Sin ir más lejos, la institución indicó a a mediados de mes que los recortes fiscales beneficiaban en mayor medida a los más ricos en lugar de a la clase media. Las credenciales de Bush en el frente económico no hacen más que flaquear a sólo unos días de la convención republicana.