EDITORIAL

Condena ejemplarizante

Martha Stewart, una de las más famosas estrellas de la televisión estadounidense, pasará cinco meses en la cárcel por obstruir a la justicia mientras investigaba la venta de unas acciones. La pena es, además, de otros cinco meses de reclusión domiciliaria, dos años de libertad vigilada y una multa de 30.000 dólares. El caso Martha Stewart tiene su origen en la venta de acciones de la empresa Imclone, propiedad de su amigo Sam Waksal. Stewart se desprendió de esas acciones poco antes de saberse que las autoridades denegaban la comercialización de un fármaco clave para la compañía, lo cual provocó un desplome de sus títulos. La venta en el momento adecuado evitó que la estrella de televisión perdiera unos 51.000 dólares. La sentencia, pese a ser menor que la que se esperaba en un principio, es ejemplarizante. Sobre todo si se la compara con los fallos y los procesos judiciales que se dan en otros países.