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La boutique del inversor

Soy el clásico jubilado que se lo pasa bien invirtiendo sus réditos'. Ramón Masip, de 74 años, acude periódicamente desde hace dos años a la sala de Self Trade en Madrid. 'El objetivo, fundamentalmente, es encontrar la información que no puedo obtener por otros medios. También me interesa asistir a las conferencias que dan las gestoras de fondos para hacerme una idea de por dónde va el mercado', explica.

Denominadas como tiendas de Bolsa, centros de inversión u oficinas presenciales, algunas sociedades de valores y entidades financieras disponen de establecimientos cuya función principal es satisfacer las necesidades de asesoramiento de sus clientes. Sin embargo, su oferta de productos y servicios es más extensa, lo que las convierte en auténticas boutiques de la inversión.

Pantallas con las cotizaciones de los principales mercados en tiempo real, televisiones que sintonizan canales temáticos como Bloomberg TV, revisteros con las principales publicaciones financieras, puestos de inversión con ordenadores equipados con las últimas herramientas de análisis técnico para hacer trading (operaciones intradía), salas donde se imparten seminarios y conferencias completan la oferta de estas salas.

El cliente demanda un asesoramiento personalizado que no encuentra en internet

El calor del tú a tú

'Con el paso de los años, el inversor ha adquirido una mayor cultura financiera, lo que le permite tomar decisiones de forma autónoma', señala Efrén Martínez Lafuente, director de la oficina de Inversis Banco en Madrid. 'Sin embargo, tenemos comprobado que a partir de una cierta cantidad de dinero, en torno a los 30.000 euros, el cliente requiere un contacto personalizado con su asesor para compartir sus decisiones de inversión', añade.

Muchos de los clientes iniciaron su relación con este banco multicanal (banca online, telefónica y presencial) a través de la web o del call center. 'Son medios bastante fríos, por lo que muchos clientes acaban acudiendo a la oficina', según Martínez Lafuente.

Desde el punto de vista del negocio de las entidades, las salas de Bolsa juegan un importante papel comercial. 'Es un hecho que la fidelización del cliente es mucho mayor que la de aquel que sólo invierte a través de internet', afirma Victoria Torre, directora del centro de inversión de Self Trade en Madrid.

El perfil del usuario de este banco es bastante autónomo y realiza la mayor parte de las operaciones por sí mismo. 'El centro de inversión es, sin embargo, un complemento importante para aquellos que no tienen internet en casa o en el trabajo, o que no disponen ni de las herramientas ni de la conexión más avanzadas. También vienen jubilados o gente con media jornada', explica Torre.

Muchos clientes de Self Trade utilizan los ordenadores de la sala para hacer operaciones intradía. 'Cuando controlan las técnicas del trading invierten desde casa, pero al principio les gusta venir aquí porque se sienten más arropados', según la directora del centro.

Renta 4, pionera en este tipo de establecimientos entre las sociedades de Bolsa, inaugurará su nueva tienda en julio. Cada mañana hay una reunión del equipo de análisis donde se elaboran estrategias para la nueva sesión. Estos documentos están en la tienda de Bolsa antes de la apertura del mercado. 'Los usuarios son gente preparada que toma sus propias decisiones. Sin embargo les gusta venir para intercambiar opiniones y tener información', explican.

Un termómetro de la salud del mercado

Basta pasarse por una tienda de Bolsa para hacerse una idea de en qué fase se encuentra el mercado. Desde Renta 4, sociedad pionera en este tipo de establecimientos, explican que con el pinchazo de la burbuja tecnológica en 2000 decayó bastante el interés del público. 'Desde el año pasado notamos que la afluencia empieza a recuperase', señalan.

Victoria Torre, directora del centro de inversión que Self Trade tiene en Madrid, también coincide con esta apreciación: 'En los momentos bajistas del mercado se nota mucho la menor afluencia, la gente se deprime y deja de venir'. Torre señala que esto ocurrió por ejemplo tras los atentados de Madrid. 'Sin embargo, cuando la Bolsa va bien hasta gente de la calle que no es cliente se para delante del escaparate y entra para ver en qué consiste la tienda', añade Torre.

Efrén Martínez Lafuente, responsable de la oficina de Inversis Banco en Madrid, cree la situación del mercado afecta no tanto por el hecho de que venga más o menos gente sino por la necesidad de información. 'Tras el 11-M, y también después de las elecciones, el cliente se mostró más desconcertado y aumentó el número de visitas para hablar con su asesor y decidir qué estrategia de inversión adoptar', señala.