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Daimlerchrysler deja Mitsubishi a su suerte

Mitsubishi se enfrenta a un futuro muy sombrío. Daimlerchrysler, su mayor accionista con un 37% del capital, anunció ayer que no apoyará con más fondos al fabricante del todoterreno Montero, en contra de lo que se pensaba hace semanas. Los mercados recibieron con alegría la decisión del consorcio e impulsaron un 5,7% la cotización del gigante alemán.

La reacción alcista en Bolsa de Daimler lo dice todo, igual que el comportamiento de la nipona. Los títulos de ésta se desplomaron un 25%, lo que motivó su suspensión en Bolsa. Un rechazo que puede ser duradero, ya que analistas e inversores mostraron ayer su profundo escepticismo acerca de la posibilidad de que la única marca japonesa que no es rentable en estos momentos pueda subsistir sin la ayuda de un aliado financiero, que sustituya a Daimler.

Sin embargo, los otros accionistas del fabricante, Mitsubishi Heavy Industries, Mitsubishi Corporation y Bank of Tokyo-Mitsubishi se apresuraron ayer a anunciar que van a crear un equipo de rescate, encabezado por Yoichiro Okazaki, presidente de Mitsubishi Heavy, quien ha asumido también el mismo cargo en la empresa. Este nombramiento deberá ser ratificado en la junta general del próximo viernes. Okazaki, presentará un plan de viabilidad en un mes.

Y tendrá que ser sin la ayuda del quinto fabricante mundial. 'El consejo de supervisión ha decidido no participar en una proyectada ampliación de Mitsubishi Motors y cesar cualquier apoyo ulterior', comunicó ayer DaimlerChrysler.

La situación de la compañía japonesa es crítica desde hace varios trimestres. La propia compañía prevé acabar este ejercicio (el año fiscal de las compañías japonesas finalizó a finales de marzo) con unas pérdidas que rondan los 600 millones de euros. La pérdida de cuota, el incremento de costes de lanzamiento de desarrollo y ventas ha ido deteriorando la cuenta y el balance hasta convertir a la compañía en un 'desastre andante', tal y como la calificó ayer un analista encuestado por la agencia Bloomberg. Para salir de este agujero financiero, Mitsubishi había proyectado una ampliación que el mercado había cifrado entre 5.000 y 6.500 millones de euros. Este plan queda en entredicho después de la negativa de DaimlerChrysler de apoyarlo.

Y es que el principal socio de Mitsubishi no atraviesa su mejor momento. El presidente Jürgen Schrempp ha tenido que aguantar las iras de los inversores en las últimas juntas y presentaciones de resultados por esta participación. No en vano, esta presencia y el mal comportamiento de Chrysler llevaron en buena medida a una caída del 90% en el beneficio anual.

Fue idea de Schrempp invertir 2.000 millones en 2000 para tomar el 37% en una operación que se asemejaba bastante a la que un año antes había llevado a cabo con éxito Renault y Nissan. Era, según el directivo alemán, el paso lógico que continuaba a la compra de Chrysler por 30.000 millones en 1998.

El grupo germano-estadounidense asegura que aún no ha decidido qué va a hacer con este 37% una vez que se ha puesto de manifiesto que Mitsubishi no entra en sus planes. En una teleconferencia con inversores y periodistas, el responsable financiero, Manfred Gentz, comunicó que la decisión de la venta de este paquete dependerá mucho de los demás accionistas. Gentz explicó que la necesidad de capital de Mitsubishi es 'muy, muy elevada' y añadió que desde su perspectiva, los rendimientos esperados 'no han sido satisfactorios'.

El directivo, en cualquier caso, aseguró que es 'demasiado pronto' para buscar un nuevo socio en Asia, si bien aseguró que debe 'replantearse' la estrategia en el continente.

Hyundai, otra alianza en entredicho

Las dificultades de Daimlerchrysler en Asia han provocado numerosas críticas contra la gestión del presidente del grupo, Jürgen Schrempp.

Además de la crisis de Mitsubishi, la multinacional mantiene serias diferencias con la surcoreana Hyundai, en la que controla un 10%. Según el diario Financial Times, esta tensión entre ambas empresas se podría haber producido por la anulación de un proyecto de crear una sociedad conjunta para producir camiones pesados, que se rompería si, definitivamente, el fabricante germano-americano sale de Hyundai.

Los responsables de la compañía coreana están preocupados por la política de adquisiciones del grupo germano-estadounidense (en referencia a Mitsubishi), y son contrarios a un eventual aumento de la participación de Daimlerchrysler en su capital, según informó la agencia Europa Press.