Optimismo de fondo
Los fondos vuelven a dar alegrías. Los partícipes españoles están volviendo con fuerza a los fondos de renta variable. Habría que remontarse a 1999, inmediatamente antes del estallido de la burbuja bursátil, para encontrar evoluciones parecidas a las que presenta en este momento el sector español de instituciones de inversión colectiva. Es una tendencia que se ha venido fraguando conforme avanzaba 2003 y que se está fortaleciendo en lo que va de 2004. El volumen gestionado hoy por los fondos españoles supera los 204.000 millones de euros, una cifra que empieza a igualarse a los récords anteriores a la burbuja.
La diferencia ahora está en que los partícipes saben, por experiencia, que el mercado puede dar disgustos y no llegan a los fondos como a una tómbola de feria. Los partícipes tienen hoy más información, más experiencia inversora y conocen mejor el valor de la transparencia que antes del estallido de la burbuja. Desde esa perspectiva, y a pesar del poco saludable peso de los garantizados, se puede ver con optimismo que España cerrase el año pasado a la cabeza de Europa en crecimiento del patrimonio de los fondos de inversión.