Presupuestos

Bruselas da buena nota a España por su rigor presupuestario

Bruselas volvió ayer a dar el aprobado al diseño del programa de estabilidad español para el periodo 2003-2007, que prevé un crecimiento de la economía del 3% para este año y el próximo. La Comisión es incluso benévola con el sistema de pensiones español (al que ha criticado en otras ocasiones), al considerar que España se encuentra 'bien colocada para hacer frente al envejecimiento de la población'.

España sigue siendo la alumna aventajada del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. El quinto programa de estabilidad (2003-2007) superó ayer con mucha holgura el examen de la Comisión Europea.

Bruselas considera realistas las previsiones de crecimiento del Gobierno (el 3% en 2004 y 2005), y cree que las finanzas públicas no sólo se mantendrán en equilibrio hasta 2007, sino que la reducción de la deuda podrá ser incluso más acelerada de lo previsto en el programa español. Madrid aspira ya a a una deuda de sólo el 43,8% del producto interior bruto en 2007 (16 puntos por debajo de lo que exige la zona euro).

Incluso en pensiones, habitual asignatura pendiente del Gobierno español, el Departamento de Economía que dirige el comisario Pedro Solbes admite ya que 'España se encuentra relativamente bien colocada para hacer frente al envejecimiento de la población'.

Bruselas sigue reclamando que España acometa una reforma profunda del sistema público de pensiones. Pero, por primera vez, el equipo de Solbes admite que variables como la evolución demográfica y la inmigración pueden afectar sensiblemente las hipótesis sobre la sostenibilidad de las pensiones en España.

En los últimos años, el ministro de Economía y vicepresidente primero del Gobierno, Rodrigo Rato, había rechazado las siniestras perspectivas que barajaba la Comisión Europea, a la que acusaba de no valorar la inyección de recursos en el sistema público que ha supuesto desde el año 2000 la llegada masiva de emigrantes.

La Comisión Europea también inició ayer el debate sobre la flexibilización del Pacto, anunciada al día siguiente de que los ministros de Economía de la zona Euro suspendieran su aplicación contra Francia y Alemania.

Las discrepancias entre los comisarios, sin embargo, se han resultado ser tan profundas que aún no se puede precisar el alcance de la reforma y, ni siquiera, cuál será su calendario. 'Nos tomaremos el tiempo que haga falta', se resigna el comisario Pedro Solbes. También considera, no obstante, que para concluir el debate no es necesario esperar la sentencia sobre el recurso de la Comisión contra la congelación del Pacto.

La nueva interpretación del Pacto de Estabilidad enfatizará la importancia de mantener la deuda pública por debajo del 60% del PIB y ofrecerá mayor margen de maniobra a los países que se encuentren en esa situación. También tomará en cuenta la coyuntura a la hora de juzgar el déficit público.

El déficit alemán, bajo sospecha

La Comisión Europea cree que la posibilidad de un menor crecimiento económico y el riesgo de superar los gastos de pensiones, sanidad y paro podrían impedir a Alemania situar su déficit por debajo del 3% del producto interior bruto (PIB) de aquí a 2005, como se ha comprometido a hacer.

El primer riesgo está ligado a las previsiones de crecimiento real para 2005, precisó ayer el Ejecutivo comunitario. El Gobierno alemán no tardó ayer en salir al paso de estos temores de la Comisión Europea y aseguró que se estará en condiciones de alcanzar esa meta. Al contrario que la Comisión, el Gobierno alemán no ve excesivo su pronóstico para 2005, en que se espera un crecimiento del PIB del 2,25% para 2005 tras un 1,7% previsto para este 2004. Por su parte Portugal prevé que su déficit público se haya situado en 2003 por debajo del límite máximo del 3% del PIB, lo que supondría el final del procedimiento abierto contra este país por un crecimiento del PIB del 4,1% en 2001. El informe de Bruselas cree que esta reducción del déficit es 'efectivamente posible desde 2003'.