EDITORIAL

Diez años de crecimiento

Cuando la Contabilidad Nacional confirme que la economía española creció en el cuarto trimestre de 2003 -como esta misma semana adelantará el Servicio de Estudios del Banco de España-, el PIB español acumulará 40 trimestres consecutivos, diez años completos, de avance ininterrumpido. Desde el primer trimestre de 1994 la economía española acumula un avance real del 35,65% (3,5% anual acumulativo), con un aumento reflejado en el número de empleos del 2,56% cada año.

Pero independientemente de haber sumado diez años de crecimiento continuo, y de haberse producido el periodo más expansivo de la democracia en términos de ocupación, la principal virtud de la economía española -de la que son responsables las políticas económicas aplicadas por Pedro Solbes, primero, y Rodrigo Rato hasta ahora- es haber esquivado con holgura la profunda crisis iniciada en 2001 en las grandes economías occidentales. La lucha contra el déficit fiscal iniciada en el Presupuesto de 1994, que culminó en 2002 con las primeras cuentas equilibradas de la democracia, ha sido la piedra angular sobre la que se han asentado el resto de políticas económicas. æpermil;stas han consolidado a España en la Unión Monetaria, gracias a unos tipos de interés en niveles históricos, que son los que han fortalecido la demanda privada los últimos años.

El avance del PIB ha producido cambios espectaculares respecto a una economía que estaba estancada en 1993. El sector servicios ha ensanchado su participación, como lo ha hecho la inversión frente al consumo, aunque buena parte de ésta descanse en la construcción. El crecimiento es el mejor aliado del empleo y la riqueza. Y los Gobiernos deben preservar con políticas flexibles su continuidad y su adecuada distribución entre los agentes económicos y sociales.