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Toyota y Bank of America animan el patrocinio deportivo

La reactivación económica que vive Estados Unidos ha traído de la mano el renacimiento del patrocinio deportivo. Baloncesto, béisbol y golf centran las miradas de las empresas, y firmas como Toyota o Bank of America ya han tomado la delantera. El gasto del conjunto de las empresas en este negocio creció un 11% en 2003 hasta 7.200 millones de dólares y las previsiones para este año apuntan a un aumento de, por lo menos, el 8%.

Los aficionados al baloncesto que acuden en Houston al nuevo estadio Toyota, que estrena el nombre del fabricante japonés de automóviles, tienen la oportunidad de ver a los Rockets y de examinar los últimos modelos de las camionetas Tundra, los coches Camry y los vehículos todoterrenos 4Runner. Esta exhibición forma parte del paquete de derechos de imagen que Toyota ha firmado por 100 millones de dólares en la recién inaugurada sede del equipo de la National Basketball Association (NBA). Toyota asegura que los Rockets y Yao Ming, su jugador chino de 2,26 metros de estatura, son un trampolín para vender más coches en Asia.

Este acuerdo es el ejemplo de una nueva y mejor época para el sector deportivo estadounidense, que genera 213.000 millones de dólares anuales. Tras casi tres años de descensos en los niveles de asistencia y de audiencia televisiva el deporte vuelve a estar de moda. 'Las empresas están más dispuestas a patrocinar eventos deportivos que en los últimos años'', según Jim Andrews, vicepresidente de IEG Sponsorship, de Chicago, que ha estudiado el negocio durante 20 años.

Cada anuncio de 30 segundos de duración emitido durante la final de la Super Bowl costará esta temporada cerca de tres millones de dólares

Bank of America, por su parte, se ha comprometido a inyectar más dinero en las arcas del torneo de golf de la PGA, la asociación de golfistas profesionales de Estados Unidos. Los fondos saltarán desde 4,3 millones de dólares a 5 millones de dólares y aumentarán cada uno de los tres años restantes del contrato.

También hay otros indicios del creciente interés del público por los deportes. La cadena de televisión CBS, filial de Viacom, destaca que cada anuncio publicitario de 30 segundos emitido el próximo 1 de febrero durante la retransmisión de la Super Bowl, la final del fútbol americano, costará unos 300.000 dólares más que el pasado año. La cadena de televisión ABC cifra en 2,3 millones de dólares el precio medio de cada anuncio. El día de la final cada spot de 30 segundos rondará los 3 millones de dólares, lo que los confirma como los más caros de la televisión. En paralelo, las audiencias suben como la espuma. El número de espectadores de los partidos de béisbol creció un 28% el año pasado, después de tres años de descensos continuos. El béisbol profesional vive el tercer año de un contrato de seis ejercicios de duración por importe de 2.500 millones de dólares con la cadena Fox. La situación devuelve al sector a mediados de la década de los noventa, cuando las compañías apostaban por el patrocinio. Ello forzó que los salarios de algunos deportistas alcanzaran cifras astronómicas, como los 252 millones de dólares que los Texas Rangers de béisbol acordaron pagar a Alex Rodríguez. Son cifras que superan con creces las galácticas que, en torno a los seis millones de euros anuales, cobran en España las figuras del Real Madrid.