Crónica de Manhattan

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Todo son proyecciones estos días. Mirando hacia 2004. Analistas y consultores afinan criterios y dan pistas sobre el futuro económico. Con las primarias para las presidenciales en este año electoral a la vuelta de la esquina, los analistas también miran la bola de cristal, aunque los políticos dedican parte de sus discursos al pasado.

Y así se ha hecho también en la Casa Blanca, desde donde hace días se publicó un informe que bajo el título 2003, un año de logros para los americanos se resume la labor de George Bush desde 2000.

Hecho público un día antes de la detención de Sadam Husein, no pudo incluir este logro en ninguna de sus ocho páginas, pero hace referencias a cuestiones muy discutidas y discutibles. Una es 'la evidencia del programa de armas ilegales de Sadam y sus anteriormente no documentados lazos con organizaciones terroristas'.

Por supuesto que no se dice que se han encontrado las armas de destrucción masiva, el argumento que se esgrimió para ir a la guerra y que con tanto ardor como poco éxito defendió Colin Powell en la ONU. Pero sí se recuerda que las ha usado contra su propia gente, algo que se sabe desde hace 20 años. El pasado viernes también refrescaba la memoria The Washington Post añadiendo algunos datos que hasta ahora bajo secreto. Dice el diario que el actual secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, entonces enviado especial de Ronald Reagan para Oriente Próximo, llegó a Irak en marzo de 1984 para decirle al ministro Tarek Aziz que la crítica pública de EE UU a Irak por el uso de armas de destrucción masiva no debía tomarse como un cambio en su política con ese país, sino que desde Washington el deseo de 'mejorar las relaciones bilaterales' continuaba.

Recuerda el periódico cómo en los ochenta Irak mantenía una guerra con el Irán que albergó la revolución chiita del Ayatolá Jomeini y que tanto en la época de Reagan como en la del padre del presidente EE UU vendió armas químicas a Irak.

Lo que a finales de 2003 se sabe con respecto a la búsqueda de estas armas es que el inspector de EE UU, David Kay, está a punto de presentar su dimisión.

Por lo que se refiere a los vínculos con el terrorismo, siguen las vaguedades. No hay evidencias que prueben que Irak estuvo tras el atentado del 11-S y Bush lo dijo en septiembre aunque siguió describiendo el esfuerzo de esta guerra como 'el primer frente en la batalla contra el terrorismo'.

En el terreno económico, habla en términos históricos de la reforma del Medicare, programa de salud para la tercera edad, y cuyos beneficios están sólo en el papel por el momento, aunque muchos analistas creen que sólo se podrá mantener con subidas de impuestos (cuando Bush quiere hacer indefinidos los recortes que están en marcha) o con rebajas de beneficios en ésta u otras áreas del presupuesto.

Habla la Casa Blanca de disciplina fiscal mantenida 'mientras se aportan fondos para las prioridades de América', pero no menciona el creciente déficit que, según los analistas, no se podrá reducir a la mitad en cinco años como Bush quiere. Dice el informe que los recortes han permitido que 91 millones de contribuyentes hayan recibido una rebaja media de 1.126 dólares. Uno de los demócratas en lid electoral, Howard Dean, recordaba que para los más pobres apenas ha significado una docena de dólares.