Fusión

Time Warner negocia la compra de la mítica MGM, según la prensa especializada

Time Warner, una vez aliviada la deuda tras la venta de su negocio musical, estudia invertir en cine. La compañía está negociando la compra de MGM, el mítico estudio de Hollywood con el que ya mantiene varios lazos, según informa hoy la prestigiosa revista Variety. Por ahora, de acuerdo con esta publicación, las conversaciones no están avanzadas, pero sí son formales.

Allá van otra vez. Warner Bros. ha tratado en varias ocasiones a lo largo de la última década la fusión con su antigua rival Metro Goldwyn Mayer, aunque siempre sin éxito. Sin embargo, ambas compañías han iniciado una nueva ronda de negociaciones, según informa hoy Variety, una publicación muy prestigiosa especializada en la industria de Hollywood. De acuerdo con esta revista, las conversaciones son ¢preliminares, pero serias¢.

La ligazón entre ambas compañías no es nueva. Hasta 1999, Warner se ocupó de la distribución en vídeo de 4.000 películas de MGM hasta que la compañía del león decidió hacerlo por sí misma. Precisamente, esa experiencia está facilitando las negociaciones, según Variety ya que, explica citando a un veterano de la industria, ¢lo peor que se puede hacer es negociar con una parte que desconoce tus activos¢.

Es difícil cifrar cuánto valen esos activos, pero se puede realizar un cálculo aproximado. El actual propietario de MGM, Kirk Kerkorian, compró el 73% de la compañía en 1996 pagando unos 15 dólares por acción. Para cubrir los costes de su inversión, es probable que no acepte vender por menos de 17, que es el precio máximo al que se negocian actualmente las acciones. Además, analistas consultados por el rotativo señalan que sólo el catálago de MGM (incluye, por ejemplo, la saga de James Bond) cuesta unos 4.400 millones (unos 3.500 millones de euros), a razón de 18 dólares cada acción.

Un precio para 'Leo'

De todas formas, en ocasiones anteriores tanto con la propia Warner como con Dreamworks (el estudio de Steven Spielberg), el descuerdo se centró en fijar un valor sobre el fondo de comercio. Es decir, en poner precio a uno de los grandes emblemas de la historia del cine: el rugido de Leo el León al comienzo de una película.

A todo ello hay que añadir que hasta ahora Time Warner no se encontraba en la mejor de las condiciones para plantearse ninguna gran adquisición, dado que su principal problema era el elevado nivel de deuda. Sin embargo, la venta el mes pasado de su negocio musical a un grupo inversor liderado por Edgar Bronfman Jr. por 2.200 millones de euros ha servido para aliviar esta cuestión de manera significativa.

Duelo de titanes

Louis B. Mayer y Sam Warner fueron tal vez los mayores rivales en la época dorada de Hollywood. El enfrentamiento entre ambos para hacer de su empresa la número uno fue total. La primera incorporó el color a las películas y se inventó, literalmente, el star system; la segunda, años antes, había apadrinado el nacimiento del cine sonoro. MGM siempre lideró el mercado, hasta la abrupta crisis que marcó la llegada de la televisión. La compañía del león cambió de mano en mano y ya nunca levantó cabeza. Mientras, la Warner fue capaz de capear el temporal. Ahora sigue batiéndose por el liderazgo, pero con Walt Disney Company.

Por el tortuoso camino que separa a los valientes pioneros del celuloide de los grandes grupos mediáticos de la actualidad han quedado infinidad de movimientos en sus accionariados. Precisamente, por una carambola, la joya de la corona de MGM, su catálogo de cine clásico no se cuenta entre sus activos. Cuando Ted Turner (propietario de la CNN), que había comprado la compañía a precio casi de ganga, decidió revenderla, la desposeyó de los derechos sobre todas las películas producidas antes de 1985. Con esa formidable colección de títulos creó canales de cable especializados en cine clásico y una división para la restauración de películas.

Sin embargo, poco tiempo después, el magnate de la televisión firmó la fusión con Time Warner. Así, el legado de Louis B. Mayer, desde Lo que el viento se llevó hasta Cantando la bajo la lluvia, pasando por Mogambo o El mago de Oz, acabó en manos de los sucesores de su mayor antagonista. Precisamente, aquí reside uno de los principales atractivos de la fusión: con la integración de ambas empresas, el catálogo de MGM volvería a unificarse.