Infraestructuras

Rato pide a la UE una contabilidad especial para las contratas públicas

El vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, ha pedido por escrito a la presidencia de la Unión Europea un 'tratamiento contable específico' para las compañías de infraestructuras. Rato, haciéndose eco de las quejas del sector en España, alerta sobre 'el impacto negativo' que la adopción de las normas internacionales de contabilidad (IAS) tendrá en el resultado de las empresas que financien bajo el modelo concesional proyectos de obra civil, ya que no podrán ofrecer unas cuentas saneadas 'durante los primeros 10 o 15 años de la concesión'.

La aplicación en la Unión Europea de las normas internacionales de contabilidad (IAS) a partir de 2005 sigue provocando serias resistencias políticas. España se ha sumado a la iniciativa francesa contra dos de las normas (38 y 39) por el posible impacto en el sector financiero. Pero Madrid añade además la queja contra una armonización contable que, a diferencia de la legislación española actual, no permitirá a las empresas concesionarias de una infraestructura distribuir la inversión y los ingresos de modo uniforme a lo largo de la contrata.

Rato, en una carta fechada el pasado 28 de octubre, recuerda por escrito al presidente semestral del Consejo de Ministros de Economía, el titular italiano Giulio Tremonti, que la norma española mejora la percepción de estas compañías en los mercados bursátiles. 'Este modelo español de regulación ha dado muy buenos resultados en la financiación de infraestructuras, lo que le convierte en el más adecuado', afirma Rato. El ministro español pide que Bruselas presente un frente común ante la institución encargada de elaborar las normas IAS (la International Accounting Standards Board), 'sin renunciar a que se emita un estándar específico para este sector de las concesionarias'.

España, según la carta de Rato a Tremonti, dice ahora haber 'identificado otros problemas que afectan concretamente al sector financiero y asegurador y a las compañías del sector de las concesiones'. La reacción de Rato, sin embargo, puede llegar tarde, porque la UE ya ha procedido a la validación (paso previo a su entrada en vigor) de la mayoría de las normas elaboradas hasta ahora.

Sólo la 32 y 39, por presiones de Francia, han quedado congeladas de momento. La misiva de Rato, además, no concreta las normas cuyo impacto se teme.

Los retos: Numerosos proyectos e inversiones, en juego

El Plan de Infraestructuras busca 21.000 millones

El apoyo del Gobierno español a la petición de las constructoras y de las concesionarias de cambiar la futura normativa contable internacional está sustentado en varios argumentos. El que más preocupa al Ejecutivo es que las empresas han advertido que si finalmente tienen que amortizar toda la inversión al inicio de la concesión, no podrán seguir financiando grandes proyectos de obra civil. Y el Plan de Infraestructuras necesita para su viabilidad casi 21.000 millones de euros del capital privado.

Más de 34.500 millones en obras en el exterior

La preocupación de las empresas españolas por cómo quedará finalmente la normativa contable europea es lógica a tenor del volumen de inversiones que gestionan en el exterior: más de 34.500 millones de euros en 18 países de todos los continentes. Los desembolsos que realicen para hacer frente a las adjudicaciones que se les conceda fuera de España también estarán sujetos a la obligatoriedad de ser amortizados en los primeros años de concesión y esto podría retraer sus decisiones de inversión.

Fuerte debate político en contra de algunas normas

Desde que en julio de 2002 se aprobó que las normas IAS serían de aplicación a partir de 2005 para todas las empresas cotizadas en Europa ha habido fuertes reacciones. Francia exigió y obtuvo la congelación de dos normas cuyo impacto temen el sector bancario y asegurador. Jacques Chirac ha alertado sobre el peligro de que la ley aboque a las empresas a una obsesión por mejorar los resultados a muy corto plazo, acicate que se ha señalado como posible origen de algunos escándalos en EE UU.