CincoSentidos

Locura por los clásicos

Es como un vicio y hay que tener cuidado'. Así resume Javier Martín su afición por los coches clásicos. 'Hay que saber seleccionar porque te valen todos', aclara. Mariano Sanz Casado y su cuñado José María Cuesta son aficionados bien conocidos en este mundillo. No saben exactamente cuántos coches tienen en Sanchonuño, un pueblo de Segovia, '16, 17 ó 18', dicen. Eso sí, José María Cuesta aclara que ya no se harán con más. 'Quizá cambiemos alguno de los que tenemos', matiza. En estos momentos quieren deshacerse de un Peugeot de 1934, el primero que adquirieron.

Antonio López Clavier, organizador de Retromóvil, es tajante. 'Le he dicho a Mariano que venda todos esos coches y se quede con el Mercedes 220 cabrio y adquiera mejores piezas'. æpermil;l tiene tres coches, incluido un Rolls, piezas muy buenas. 'Ahora me falta un descapotable', añora.

Porque en el coleccionismo de coches hay sus clases. En determinadas salidas no se juntan unos con otros. 'Se realizan cada fin de semana unas 50 salidas en toda España', aclara López Clavier. Todos resaltan los amigos que han hecho en estas excursiones.

A los coleccionistas de coches lo que les gusta es lucir sus trofeos. En España hay entre 400.000 y 500.000 coches históricos (con más de 25 años) y unos 550 clubes. Sólo el 10% de los aficionados tiene más de dos piezas. Eso sí, la afición crece a una marcha loca. Sobre todo cuando se desmitifica el precio de compra y mantenimiento.

Olivier Le Scanf, propietario del negocio de coches antiguos Auto Storica en Barcelona, matiza que ésta es una afición acorde a todos los bolsillos. 'Hay que adaptarla a cada nivel', aclara. Un clásico inglés sale por 10.000 o 12.000 euros. Aunque también hay coches por 300.000. 'Más caro y de más capricho es un coche nuevo, pues nada más comprarlo pierde valor, algo que no pasa con estos coches. Si se cogen autos a partir de 20.000 euros se les saca dinero' explica Le Scanf. Hay gente que, en lugar de gastarse 20.000 euros en uno moderno, se compra un inglés por 10.000 euros y otro moderno más asequible. Dos por el precio de uno.

Pero también hay coleccionistas de mucho postín. Estadounidenses y japoneses son los reyes. Un japonés pagó por un Ferrari 250 GTO 1.000 millones de pesetas y otro 1.200 millones por un Bugati Royal. Piezas de inversión, además de colección.

Mucha nostalgia

Pero la mayoría no está en esto por ganar dinero. 'Esta afición tiene mucho de nostalgia', aclara Javier Martín. Mucha gente desea tener modelos como el Seiscientos o el doscaballos, conocidos como clásicos populares. Abundan estos coleccionistas, cuyas piezas carecen de valor monetario, pero con mucha carga sentimental.

Elegir las piezas tiene su arte. 'Hace 14 años me ofrecieron un Aston Martin y un Mercedes por dos millones de pesetas cada uno', dice López Clavier. Pero dejo pasar la ocasión. 'Hoy el Aston Martin vale 25 millones de pesetas' dice. Pero el Mercedes sigue teniendo el mismo precio. Javier Martín se hizo con un Tiburón, pero lo vendió al comprobar que era mucho el trabajo de ponerle a punto. 'Perdí dinero con él', dice.

Porque la duda es coger coches y restaurarlos o adquirirlos impecables. José María Cuesta es de los primeros. Han restaurado todos, algunos en completa ruina. Cuatro años le llevó rehacer un Mercedes furgoneta. 'Si me lo diesen hoy no lo querría ni regalado', explica. Otros apuestan por un coche restaurado, aunque el coleccionista se fía poco y suele desmontarlo pieza por pieza y comprobar lo que tiene entre manos. Toda una locura.

Ganancias del 5% al 10% anual

Si se cuidan, la inversión está garantizada. Oliver Le Scanf, de Auto Storica, cifra la ganancia entre un 5% y un 10% anual, incluso podría llegar al 20%. Según Antonio López Clavier, organizador de Retromóvil, en ocho años se puede duplicar. Pero obviamente, no por igual. Saber escoger es vital si se piensa en términos financieros. El valor monetario depende de muchas variables. Las rarezas se pagan más y ganan con el tiempo. Sus anteriores propietarios, si son famosos, cotizan al alza, así como si su diseñador ha muerto ya. Por supuesto, el pedigrí del coche, sobre todo si ha participado en carreras. Igualmente, la calidad del modelo; y, cómo no, cuántos hay en el mercado. Del Citroën C11 se fabricaron 800.000 y Mercedes hay muchos porque soportan bien el paso del tiempo. Su revalorización es menor. Y la marca: Ferrari, Aston Martin o Rolls- Royce son números uno.

ventajas sobre los modernos

ITV

Los clásicos y antiguos han de pasarla cada cinco años. Apenas andan y sufren poco desgaste por lo que no precisan tanto control.

Impuestos municipales

Hay una pelea para su supresión. De momento hay municipios que los han restringido al mínimo, aunque no eliminados del todo.

Seguros

Algunas aseguradoras ofrecen contratos para clásicos cuyo coste puede rondar los 100 euros o incluso menos.

Mantenimiento

Los recambios son más caros, pero apenas tienen reparaciones fuertes. Aun así, la piezas son razonables para casi todas las marcas, ya que todavía se producen. Rolls, Aston Martin y Ferrari sí son caros de mantener.

Clásicos y antiguos

Clásicos y antiguos no son lo mismo. Los primeros son los posteriores a la II Guerra Mundial y deben tener al menos 25 años de vida. Aunque no todos los coches viejos son clásicos. Estas piezas se escogen para ser conducidos y sacarlos en todas las ocasiones, incluso para uso diario. Por contra, los antiguos fueron fabricados entre 1920 y la II Guerra Mundial. Son más de colección y sólo salen en los rallies, aunque deben funcionar perfectamente. Por último, los veteranos (1900-1915), los primeros que se fabricaron, son casi piezas de museo y apenas se mueven.