EDITORIAL

El punto de vista del empresario

Básico optimismo, pero en modo alguno euforia. æpermil;sta sería, a grandes rasgos, la conclusión que emerge del primer Barómetro empresarial realizado por Demoscopia y que hoy publica Cinco Días. La iniciativa de este periódico pretende convertirse, en oleadas posteriores, en un referente fundamental para los empresarios españoles por dos razones básicas. Primero, por recoger su tono vital, su valoración del entorno económico y sus expectativas en temas clave para la empresa: la inversión, la competitividad, las exportaciones, los beneficios y la plantilla. Todo ello les permitirá conocer mejor lo que esperan del futuro inmediato y, en consecuencia, ayudar a la toma de decisiones. Pero por otra parte, también recogerá sus opiniones sobre el resto de sectores que conforman la sociedad: las cajas, los bancos, el Gobierno central y los autonómicos, la Universidad o los sindicatos, entre otros. En definitiva, lo que esperan los empresarios del resto de actores sociales para que este país progrese.

Nadie duda de que ése es el objetivo común de todos ellos. También es el de Cinco Días. Y aunque de este primer Barómetro lo que emerge es más bien una especie de foto fija del clima empresarial español en octubre de este año, sucesivas oleadas nos permitirán tomar el pulso a los vaivenes de la economía, al aumento o la disminución de la confianza en el futuro, a los problemas que surjan del entorno internacional, o a las nuevas dudas y demandas que los empresarios se planteen. Creemos que todo ello justifica de sobra el empeño que este periódico, con la ayuda de Oasi (Oficina de Apoyo para la Sociedad de la Información), ha puesto en el proyecto.

Esa primera foto fija del clima empresarial a la que nos referíamos más arriba (básico optimismo, pero no euforia), viene a confirmar con opiniones de primera mano de los empresarios los últimos datos sobre la economía española de los que se dispone, desde la central de balances del Banco de España a los más variados indicadores de producción industrial, EPA y otros. Pero la encuesta ofrece también datos interesantes y sorprendentes de la percepción de los empresarios sobre el papel que juegan en la economía española otros sectores sociales. Así, por ejemplo, consideran que las cajas les resultan más útiles en su actividad que los bancos (aunque la diferencia sea escasa), que los gobiernos de las autonomías ayudan más que el Ejecutivo central, o que la Administración de Justicia y los sindicatos se encuentran a la cola a la hora de valorar su aportación al buen funcionamiento de las empresas.

Más allá de las comprensibles diferencias entre sindicatos y empresas, este dato, junto con la negativa valoración del funcionamiento de la Justicia en España, deben llevar a una reflexión sobre el papel y la actitud de todas las instituciones a la hora de cimentar el tejido empresarial español. A la hora de crecer. De crear empleo, y de competir por los primeros puestos en un mundo cada vez más interdependiente y con competidores que tratan siempre, y legítimamente, de adelantarse. Con la vocación indudable de contribuir de forma fundamental a mejorar ese debate en la sociedad española nace esta iniciativa.