La venta

Una estafa de 24,5 millones por un solar a precio de oro

La condena del Supremo del 14 de marzo determinó que los Albertos engañaron y estafaron 24,55 millones a los 28 socios minoritarios de Urbanor con la venta de un solar en la madrileña plaza de Castilla a precio de oro. La pena de 3 años y 4 meses de prisión por estafa y falsedad documental ha llegado 17 años después de gestarse la operación.

Los que hasta el pasado mes de marzo fueron copresidentes del Banco Zaragozano hicieron creer a los socios minoritarios de Urbanor (construcciones San Martín, Promotoras de Negocios y Astor, entre otros) que el metro cuadrado de plaza de Castilla en 1988 valía 901,52 euros, cuando en realidad pactaron y recibieron de la compañía kuwaití KIO más del doble, 2.331,9 euros por metro. Así consta en el auto del Supremo. Una cifra 'escandalosa', resaltaba el tribunal el pasado 14 de marzo en el primer auto de condena a los Albertos después de una larga batalla judicial. Les halló culpables de dos delitos: estafa y falsedad en documento mercantil por la operación gestada en 1988.

Afrontan una pena de tres años y cuatro meses de prisión cada uno. La prioridad de los ex financieros desde marzo ha sido evitar que se haga efectiva. Si bien tras la decisión del Gobierno conocida ayer de no concederles el indulto, la única vía abierta es la resolución del Tribunal Constitucional.

Pero lo que ambos sí han tenido que afrontar ha sido el pago de las indemnizaciones por la responsabilidad civil derivada de vender fraudulentamente los terrenos de la madrileña plaza de Castilla, donde luego se construyeron las torres KIO, hoy Puerta de Europa (propiedad de Caja Madrid y FCC).

El Supremo calificó de 'escandalosa' la cifra de venta de los terrenos de Urbanor

Vía crucis judicial

Los Albertos han tenido que devolver los 24,55 millones de euros estafados más intereses, es decir, 48 millones de euros. En abril, tres semanas después de la sentencia del Supremo del 14 de marzo, tuvieron que afrontar el pago mediante avales bancarios de 24 millones de euros y consta, asimismo, que en 1998 desembolsaron otra cantidad similar. En total, la indemnización más intereses les ha supuesto 48 millones de euros. Sólo con la venta del 40% que controlaban en el Banco Zaragozano, tras acudir a la opa lanzada en mayo por el británico Barclays Bank, han percibido 457 millones de euros.

La sentencia del Supremo provocó la renuncia inmediata de los ex copresidentes del Zaragozano y llegó en un momento ciertamente inoportuno para el séptimo banco español. Llevaba meses envuelto en especulaciones sobre su compra.

Luego las cosas se precipitaron y la oferta de Barclays llegó dos meses después, el 8 de mayo. El auto borró de un plumazo la absolución que dictó la Audiencia Provincial de Madrid dos años antes, el 25 de enero de 2001, que reconocía que hubo delitos en la operación, pero dejaba en liberta a los ex financieros por prescripción de los cargos.

Probada quedó la estafa y la falsedad, según la argumentación del Supremo. 'Nunca se informó a los perjudicados que se pactaron precios diferentes', decía el auto. Añadía que 'en el contrato de Londres figura un precio y en las carta falseadas que los acusados remiten (...), otro precio diferente'.

El vía crucis ha durado 17 años. La batalla judicial de los accionistas minoritarios para que se reconociera esto comenzó en enero de 1993, cuando presentaron por fin la querella por estafa y falsedad. Sorprendentemente, los afectados la interpusieron justo un día antes de que se cumplieran cinco años de la operación, al límite de la prescripción. Pasaron dos meses hasta que el juez la aceptó a trámite. Pero tuvieron que esperar siete años más para que se abriera el juicio oral.

La defensa de los acusados pivotó sobre varios ejes. Uno de ellos, que el delito había prescrito. Otro, para justificar la diferencia del precio comunicado a los minoritarios y el realmente pactado, los Albertos alegaron que la venta de sus acciones de Urbanor a KIO estaba relacionada con la compra de títulos del Banco Central a los kuwaitíes para crear la desaparecida Cartera Central. El Supremo admitió la conexión, pero ratificó que no era razón para la venta fraudulenta.

Símbolo de una época

Alberto Cortina

Banquero, pero, sobre todo, empresario. Cortina ha tenido una carrera meteórica que se disparó después de su matrimonio con Alicia Koplowitz. La primera inversión que hizo junto a su primo, Alberto Alcocer, fue la compra del 5% del Banco Fomento. Años después llegaría a la presidencia del Zaragozano, tras dejar huella en el sector de la construcción, en el que sigue influyendo.

La otra parte del tándem

Alberto Alcocer

Eterno compañero de batallas empresariales. Alcocer siempre ha ido de la mano de Cortina en las operaciones que han distinguido al tándem en la banca y en la construcción. Aunque ha preferido siempre mantenerse en un segundo plano más discreto frente a la mayor notoriedad pública de su primo. Se casó con Esther Koplowitz, de la que se separó en 1990.

Dónde estaban y dónde están

Salida inmediata del Zaragozano

Inmediatamente después de conocerse la sentencia del Supremo, los Albertos reunieron al consejo del Banco Zaragozano para presentar su inmediata dimisión como copresidentes. La noticia cayó como una bomba y llenó de incertidumbre al equipo directivo y a los empleados de la entidad. Ocho meses después el banco está en pleno proceso de integración en Barclays.

Dimisión como consejeros

La sentencia provocó una renuncia en cadena de los cargos de consejeros que Alberto Cortina y Alberto Alcocer ocupaban en distintas empresas. En menos de dos semanas, Cortina dimitió de sus puestos en el consejo de Dragados y Ence; Alcocer, de ACS e Indra, y ambos, de Inversis. En la era de los códigos de buen gobierno era incompatible mantener a consejeros condenados.

Segundos accionistas de ACS

Cortina y Alcocer han recuperado poder en la constructora ACS. Hace escasos días trascendió que han vuelto a su antigua posición de segundos accionistas. En los últimos meses, los ex copresidentes del Banco Zaragozano han adquirido en el mercado un 5% del capital de la empresa, con lo que el total que controlan directa e indirectamente se eleva al 10,17%, detrás del grupo March.

Su papel en la unión con Dragados

Como han demostrado tras el reciente aumento del control sobre el capital de la constructora ACS, los Albertos han dejado claro que van a jugar un papel protagonista en la fusión de esta empresa con Dragados. Aunque no como consejeros, ya que la ley que rige los contratos de empresas con la Administración les impide ostentar este puesto tras la condena.