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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

La recuperación de la Bolsa

Justo hace un año el Ibex 35 tocaba el mínimo en cuatro ejercicios, como los principales índices estadounidenses. En este periodo se han sucedido acontecimientos de todas las características, incluida una guerra en Irak, que han ido teniendo reflejo en los mercados de valores. Ahora, 365 días después, el mercado español se ha revalorizado un 29% y Wall Street se encuentra en máximos.

¿Quiero ello decir que la Bolsa se encuentra en la rampa de despegue? ¿Estamos ante un cambio de tendencia real o es simplemente un rebote de largo recorrido, pero sólo un rebote? Como suele ocurrir en estos casos, los expertos manejan todo tipo de escenarios y no hay un consenso generalizado respecto a en qué momento exacto de la recuperación se está en la actualidad. Es decir, en el mercado predominan la duda y la cautela.

Cierto es que en estos meses se han despejado enormes incógnitas, tales como el temor a una crisis crediticia en Alemania o una subida del petróleo por encima de la barrera de los 45 dólares por barril. Pero no es menos cierto que hay otros riesgos latentes que pueden alterar la buena racha de los mercados financieros. El más notable es el que proviene de Estados Unidos, cuyo futuro económico está en el alero, con elementos muy preocupantes como la evolución del déficit presupuestario. La previsión es que se dispare, debido principalmente al gasto militar. Amenaza con rozar el medio billón de dólares.

Unido a ello se encuentra la fuerte caída experimentada por el dólar a lo largo de las últimas semanas. Ayer cerró a un cambio con respecto al euro que coloca a la moneda europea de nuevo al borde de máximo con el billete verde. Ello ha vuelto a reactivar el debate sobre el futuro de los tipos de interés en Europa. De hecho, ya han comenzando a oírse voces que pronostican una subida del precio del dinero en la zona euro. La situación, en definitiva, apunta a que los mercados bursátiles están en el buen camino, pero que aún es pronto para vender la piel del oso.

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