Lealtad, 1

El aplauso breve a la escena del empleo

En el teatro de la Bolsa se interpretan obras variopintas. Se trabajan todos los géneros, desde la lírica hasta el drama, pasando por asuntos intermedios. Ora se representan escenas concretas de los índices adelantados; luego las referidas a la inflación o deflación; más tarde las inquietudes de un dólar en apuros, o un euro, que todo sirve; a continuación, la tragicomedia de los resultados empresariales y, por supuesto, el empleo, en lo que es la última gran escenificación.

Quienes el viernes asistieron a la representación teatral del empleo en Estados Unidos, el maná esperado por todos para impulsar los índices y sacarlos de zonas de abatimiento en unos casos y de pérdidas de soportes técnicos, en otros, entendieron mensajes distintos para las mismas cifras. Unos aplaudieron con frenesí, hasta la extenuación. Otros hicieron un gesto breve. En los partidos de fútbol suele suceder lo mismo. Todo depende de la pasión, del empeño, del factor psicológico y de la pérdida, tan frecuente, de objetividad.

Hay en las cifras de empleo referencias que no pasan inadvertidas para los mejores profesionales del mercado. Las cifras del viernes fueron buenas, porque rompían una racha negativa de ocho meses con destrucción de puestos de trabajo, pero insuficientes para engordar las cifras de crecimiento económico en Estados Unidos. Los entendidos señalan que el empleo debería mantener un mejor ritmo de crecimiento y durante un mayor periodo de tiempo para consolidar la incipiente mejora.

Pero hay más. New York Times publicaba hace unos días que hay una tendencia muy fuerte a eliminar puestos de trabajo en Estados Unidos para crearlos en países como China o India, por menos coste. El periódico sumaba casi 3 millones de empleos destruidos desde la recesión. Citaba los casos de Intel, que destruye empleo en Estados Unidos y lo crea, precisamente, en China e India; Boeing no crea empleo en Estados Unidos, pero sí lo hace en Moscú; Morgan Stanley no los crea en Nueva York, pero sí en Bombay.

El estratega Cárpatos citaba recientemente, también, a Mark Zandi, economista jefe de la prestigiosa firma Economy.com. El experto señala que 995.000 empleos desde marzo de 2001 habrían volado a países en desarrollo. Es decir, casi el 35% del total, con la mayor pérdida en manufacturas.

Van más lejos los sabios en sus pronósticos al afirmar que estos empleos ya no volverán, aunque el Departamento de Trabajo buscará alternativas para mantener el músculo de las estadísticas. En la misma dirección se sitúan las malas percepciones de Morgan Stanley que basa en el deterioro del empleo una proyección negativa para las Bolsas. Por eso, el aplauso a la puesta en escena del empleo fue breve.