Divisas

La apreciación del yuan que exige el G-7 se teme colapse el sistema bancario chino

El Grupo de los Siete (G-7) países más industrializados (Alemania, Canadá, EE UU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) volverán a discutir este fin de semana en Dubai la necesidad de que China acometa una revaluación cambiaria. Una petición con la que la mayoría de los economistas discrepan.

'El levantamiento de los controles cambiarios sería muy dañino para el sistema bancario', sostiene Paul Coughlin, de Standard & Poor's (S&P).

'Un cambio en la política china en materia de divisas que no se viera acompañada de reformas financieras podría desencadenar una grave crisis financiera', asegura Andy Xie, de Morgan Stanley.

Ping Chew, analista de S&P, afirmaba el lunes en teleconferencia desde Singapur, que una apreciación del yuan trasladaría a China los problemas de créditos incobrables que sufre Japón y que la firma cree que afecta al 45% del total de los préstamos.

Y es que los expertos aseguran que la fortaleza de las cifras chinas oculta la debilidad de sus fundamentos.

Las exportaciones de empresas extranjeras suponen el 54% del total de las ventas al exterior. El déficit se mantiene en la balanza de servicios e ingresos. Su entrada en la Organización Mundial del Comercio ha propiciado un fuerte aumento de las importaciones, lo que reducirá la aportación del superávit comercial al PIB. Y el fuerte nivel de paro exige un crecimiento del PIB superior al 7% para que la economía cree empleo neto.

Los economistas dudan que Pekín acceda a corto plazo a modificar su política cambiaria, pero Citigroup calcula que en un plazo de 2 o 3 años puede permitir una apreciación de su divisa próxima al 14%.

En todo caso, los precedentes de una apreciación cambiaria (Japón tras el acuerdo del Plaza) y una liberalización de la cuenta de capitales con un débil sistema bancario (los países asiáticos en 1997) impuesta desde el exterior no invitan a Pekín a modificar un sistema que, aun imperfecto, le ha proporcionado gran estabilidad.

UE, repartir el peso del ajuste del dólar

Hasta el pasado fin de semana, cuando el Banco Central Europeo y los ministros del Ecofin exigieron la libre fluctuación de los tipos de cambio y su adecuación a los fundamentos económicos, las autoridades europeas no habían reaccionado al ajuste parcial de la divisa estadounidense.

Si bien la mayoría de los analistas defiende la necesidad de ajuste de la divisa estadounidense, dado su elevado déficit por cuenta corriente, lo cierto es que desde abril de 2002 la corrección del dólar ha recaído fundamentalmente sobre el euro.

Si tenemos en cuenta que el principal déficit comercial de EE UU es con los países asiáticos, eso supone que los desequilibrios fundamentales del billete verde se mantienen, por lo que la necesidad de ajuste persiste. De ahí que las autoridades europeas exijan, 17 meses después de iniciar la carrera alcista, un reparto del peso del ajuste del dólar.

EE UU, razones políticas para aumentar la presión

China se ha convertido en el chivo expiatorio de la Administración de EE UU a la hora de combatir las críticas sobre su gestión económica. Además, algunos analistas atribuyen las crecientes presiones de Washington a Pekín al horizonte de las elecciones presidenciales de 2004.

EE UU se queja del volumen que ha alcanzado el déficit comercial con ese país (11.300 millones de dólares en julio en favor de China), pero los expertos lo atribuyen, en mayor medida, a las restricciones al comercio y a la salida de capitales impuestas por Pekín. La presión contra China llega a tal punto que un grupo de representantes estadounidenses impulsa ahora sanciones a las importaciones chinas.

Según Morgan Stanley, la medida sería más perjudicial para EE UU, ya que, según sus cálculos, 'más de un billón de dólares de capitalización bursátil del mercado estadounidense depende de las baratas importaciones chinas'.