EDITORIAL

Despidos de lujo

Si los retiros dorados de los altos ejecutivos de las empresas causan con frecuencia escándalo en el caso de gestores de reconocido éxito (como ocurrió con Jack Welch en Estados Unidos o con Ángel Corcóstegui en España), cuando las multimillonarias indemnizaciones van aparejadas a la ruina de la empresa entonces se convierten en motivo de justificada indignación, no sólo por parte de los trabajadores y accionistas de las firmas afectadas, sino por el conjunto de la sociedad. Así ha debido entenderlo el ex presidente de Alstom Pierre Bilger, que ha renunciado al cobro de más de cuatro millones de euros justo en un momento en que la empresa ha necesitado la respiración asistida del Estado francés. El caso opuesto es el de Jean-Marie Messier, que en la práctica se concedió a sí mismo una indemnización de más de 20 millones por su salida de Vivendi pese a dejar la compañía muy cerca de la suspensión de pagos. Resulta lógico que la empresa francesa trate de impedirlo y que haya contraatacado pidiendo ser ella la indemnizada por Messier.