Apagón

La normalidad vuelve con cautela a EE UU y Canadá tras el apagón

Ha sido un lunes casi como el resto. La diferencia es que el primer día laborable de la semana tras el mayor apagón de la historia de Norteamérica ha mantenido a las autoridades y responsables de la energía con la respiración contenida. Esa fue la palabra del día. Contención es lo que pedían técnicos y políticos a los ciudadanos ante el justificado temor de que el aumento del uso de electricidad volviera a acabar con el anticuado sistema de transporte de energía.

En las calles de la Gran Manzana ya se venden camisetas con sarcásticos homenajes a los apagones de 1965, 1977 y 2003. Las bromas sobre este talón de Aquiles norteamericano llegan al mismo tiempo que las peticiones por parte de las autoridades políticas de contención en el gasto. La relativamente baja temperatura (alrededor de 25 grados centígrados) en Nueva York permitió que algunas empresas y particulares rebajaran su consumo de aire acondicionado y se intentara contener el pico de demanda del lunes.

'Todavía estamos estabilizando nuestro sistema', decía ayer el portavoz de ConEdison, la empresa de electricidad de Nueva York. El sistema eléctrico está 'delicado', decía Richard Kessel, responsable de la autoridad eléctrica de Long Island; 'pedimos a la gente que no se vuelva loca usando la electricidad el lunes'. El metro y el resto de los servicios funcionaron con normalidad en Nueva York. Pese a todo, en la ciudad sigue emanando mal olor de las basuras con comida en mal estado que no fueron recogidas el domingo. Por la mañana en los supermercados se renovaban los estantes con comida fresca y se apreciaba un aire de inusual desolación.

En Michigan, el Estado más industrial y base de la mayor parte de la producción automovilística el lunes fue más accidentado. El apagón dejó de brazos caídos desde el jueves pasado a los trabajadores de 17 fábricas de General Motors, 23 de Ford y 14 de Chrysler localizadas en Michigan, Ohio y Ontario (Canadá), además de los fabricantes de piezas como Delphi o Visteon. Sólo los expertos en la robótica de las plantas trabajaron sin descanso el fin de semana.

Aunque la energía llegaba el sábado, a petición de las eléctricas, muchas de las fábricas programaron su arranque a partir del domingo por la noche. Adicionalmente las autoridades pidieron a algunos fabricantes que retrasaran la apertura de algunas plantas hasta hoy en EE UU. En Ontario muchas de ellas no han entrado en funcionamiento pleno a instancias del gobierno local ni lo harán esta semana, según se dijo ayer.

Los costes en Detroit no se han podido estimar aún, pero se calculan altos aunque serán las aseguradoras quienes se hagan cargo. En total y según primeras estimaciones no oficiales el coste del apagón en EE UU rondaría los 6.000 millones de dólares.

Tiendas a media luz y cargando estanterías

Dicen los comerciantes que se han perdido aproximadamente 30 millones de dólares por los apagones. El gigante de la distribución Wal Mart no abrió la totalidad de sus tiendas hasta bien entrada la tarde del sábado y muchos de los productos alimenticios tuvieron como destino la basura. En los pequeños supermercados de Nueva York las cajas de comida preparada se reponen con lentitud el lunes.

Pérdida de producción en Detroit

Sólo hasta el viernes las automovilísticas han dejado de ensamblar 35.000 unidades, según Automotive News. Habrá más pérdidas de producción en Canadá, donde muy contadas fábricas funcionaban con normalidad a instancias de las autoridades de Ontario. La caída de la producción no se considera crítica aún, sobre todo entre los fabricantes de componentes de automoción porque los inventarios estaban altos.

El coste de la modernización, a cargo del cliente

Se buscan responsabilidades, soluciones y dinero para inversiones de modernización del sistema de transporte de energía tras el apagón. El secretario de Energía, Spencer Abraham, dijo a la CBS que serán los consumidores los que paguen una cuenta de unos 50.000 millones de dólares de subidas en sus facturas de la luz para poner este sistema, calificado de decimonónico, en el siglo XXI. 'Los consumidores, obviamente, pagarán la factura de la modernización del sistema de transporte porque son los que se benefician de él'.

Puede que Abraham haya pecado de optimismo o quiera endulzar la subida a los consumidores en unos momentos de crisis para particulares y empresas porque según el Instituto de Investigación de la Energía Eléctrica, se necesitan 100.000 millones en los próximos 10 años para hacer frente a esta modernización obviada por todos por la complejidad de su estructura de propiedad y los bajos beneficios que procura.

El sistema de transporte de energía en EE UU no recibe una gran inversión desde el despegue económico en los cincuenta y, mientras el consumo se ha disparado en algunos lugares hasta un 400%, la red apenas se ha modificado.

Los técnicos han visto desde hace años el problema con tanta claridad que pocos se han sorprendido con lo ocurrido. Algunos congresistas avisan de que puede que este apagón no sea el último y se afilan las luchas políticas para dar forma a una ley para el mercado eléctrico en la que nadie se pone de acuerdo.

Posible recalentamiento en la red

Aunque la normalidad se ha impuesto no se dejan de vigilar las redes de transporte y el mapa del tiempo. La empresa eléctrica de Detroit avisa que aunque no se avistan problemas para seguir proveyendo electricidad no va a haber lugar a la relajación. 'Puede que el miércoles y el jueves tengamos problemas porque está previsto que suban las temperaturas, pero para entonces tendremos todo bajo control', dice su portavoz.