Tabaco

La Bolsa ignora la investigación a Reynolds por irregularidades contables

El mercado bursátil ha ignorado, de momento, los problemas de R. J. Reynolds con la comisión de valores estadounidense, la SEC. A media jornada de ayer, las acciones de la segunda tabacalera norteamericana subían por encima del 2%, situando el valor de los títulos en 33,20 dólares. La SEC inició el pasado viernes una investigación formal de las cuentas de la multinacional por una posible violación de las leyes contables.

El regulador americano había enviado ya el pasado 3 de julio una citación judicial avisando de su intención de profundizar en las cuentas presentadas por el fabricante de Winston y Camel, entro otras marcas. La SEC considera que hay algunas partidas de gastos que han sido contabilizadas de forma conjunta cuando se debería haber hecho de manera individual.

El grupo que preside Andrew J. Schindler aseguró que la investigación no pone en entredicho sus cuentas, sino la integración en los costes generales, administrativos y comerciales de determinadas partidas. Esta explicación ha convencido por ahora a los inversores que ayer se aprestaron a la compra de títulos después de que durante toda la semana anterior acumularan una pérdida del 8,4%. De hecho, las acciones de Reynolds cayeron todos los días.

El pasado mes de julio (justo seis días después de que la SEC enviara su primera comunicación judicial), saltaba la noticia de que Reynolds estaba en negociaciones con Brown & Williamson, filial de la británica British American Tobacco (BAT), para un posible acuerdo de fusión. El segundo y tercer fabricante de tabacos de EE UU se unirían mediante un intercambio accionarial que convertiría a BAT en el principal accionista de Reynolds.

Tras los pasos de Enron y Worldcom

La compañía eléctrica tejana Enron reconoció en octubre de 2001 pérdidas no declaradas de 1.000 millones de dólares, provenientes de empresas que no aparecían en sus libros. El 2 de diciembre la que entonces era séptima empresa de Estados Unidos suspendió pagos, dejando a 4.500 trabajadores en la calle y sin sus planes de pensiones -que estaban vinculados a la cotización-. Con Enron cayó su auditora, la casi centenaria Arthur Andersen, que reconoció haber destruido papeles que 'podrían ser relevantes'. También cayó la confianza de los inversores en un sistema incapaz de detectar artificios contables de esa envergadura. En julio de 2002 suspendió pagos Worldcom, segunda operadora de telefonía de EE UU, tras inflar sus resultados en 11.000 millones. Hace unos días pactó con la SEC una multa de 750 millones por fraude contable. Otros casos sonados son los de Ahold, Tyco, Qwest y Adelphia.

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