TRIBUNA

El despido como oportunidad

Es sobradamente conocido que el mercado laboral no pasa por un buen momento. Son muchas las compañías que se han visto obligadas a despedir a parte de su plantilla, a pesar de que en muchos casos se trataba de empleados muy válidos y con experiencia consolidada.

Cuando estas personas se encuentran sin empleo reaccionan de forma distinta en función de su personalidad, formación y objetivos individuales, pero existen dos ideas que suelen rondar por sus cabezas en esos momentos: 'Nunca pensé que me tocaría a mí', y 'qué he hecho yo para merecerlo'.

Ante una situación así, y ante cualquier contrariedad en general, las personas inteligentes buscan siempre cómo sacarles partido y aprovechar las oportunidades que presentan. ¿Cómo reconducir mi vida laboral o incluso cómo crecer profesionalmente? La respuesta pasa, en la mayoría de las ocasiones, por replantearse la vida profesional, e incluso la personal.

Para ello es fundamental, primero, no desmoronarse por la noticia del despido (hay que asumir que la mayoría de los trabajadores pasamos temporadas en el paro o, mejor dicho, entre trabajos), y segundo, replantearse profundamente qué se quiere hacer en el futuro profesionalmente. Se puede tomar este despido como una posibilidad de cambio o como la oportunidad de buscar lo que siempre hemos deseado y nunca nos hemos atrevido a hacer. Es decir, no es preciso encasillarse en la misma actividad que se estaba desarrollando hasta ese momento.

Si se elige esta opción, quizás lleve más tiempo encontrar un puesto de trabajo acorde a las expectativas y necesidades de la persona, pero, probablemente, ésta se sentirá mucho más satisfecha y realizada una vez que consiga hacer aquello que realmente le gusta. Para emprender la aventura de encontrar el empleo ideal, lo primero que debe hacer el trabajador es un examen de conciencia exhaustivo de su trayectoria profesional.

Durante la vida laboral, el empleado tiene la oportunidad de conocer lo que hacen los diferentes departamentos de la empresa, de involucrarse en los problemas y éxitos de la compañía, de aprovechar la formación que se le ofrece y de ampliar su círculo de amistades. Si este trabajador ha sido activo en este sentido, cuando se encuentre sin trabajo podrá recoger todo aquello que ha ido sembrando.

Conocer muy bien sus puntos fuertes, y también las áreas en las que debe mejorar le ayudará a crear una idea de lo que le interesa. Hay aspectos como sociabilidad, sentido del humor, integridad, carácter o ambición que son muy importantes y valorados en un profesional.

Los éxitos logrados en empleos anteriores le indicarán cuáles son sus habilidades más sobresalientes, y le ayudarán a sentirse orgulloso de ellas. No obstante, este trabajador no debe olvidar que existen muchas otras virtudes, que probablemente no haya tenido la oportunidad de desarrollar, y que quizá sea ahora el momento de explotarlas. Asimismo, evaluar sus fracasos también le hará poner más empeño en mejorar, o aquellas habilidades que tenga menos desarrolladas.

Una vez que conozca en profundidad sus puntos fuertes y sus áreas de mejora y que sepa cuál puede ser el rumbo a seguir, el profesional debe informarse sobre cómo está el mercado laboral, y cuál es la forma más eficaz para alcanzar su objetivo. Cuando llegue este momento, estará preparado para empezar a moverse activamente.

Cuando se lleva a cabo un cambio profesional y se pretende que sea exitoso, se necesita un tiempo de transición prudencial en el que poder estudiar todas las posibilidades que se presenten. Es importante saber cuáles de estas oportunidades que ofrece el mercado laboral son realmente buenas para la nueva situación y para reconducir la carrera profesional. Por ello, el trabajador debe ser cauto con la primera opción que se le presente, ya que en algunos casos ésta puede ser fruto de la ansiedad por volver al trabajo activo.